Berenice

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Berenice

“Qué tiempos tan frustrantes fueron aquellos años: tener el deseo y la necesidad de vivir; pero no la habilidad”.

Charles Bukowski, La senda del perdedor

Su rostro era tosco y, aunque de piel clara y con lindas pecas, ella tenía facciones de una bárbara totonaca (perdonen el pleonasmo) y a pesar de ello, o quizá por ello, me gustaba. Continuar leyendo

Acerca de los dioses

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Acercca de los dioses

Entre mis múltiples fracasos y aciertos se me presenta —invariablemente— mi tendencia al politeísmo: mi desprecio natural a un poder único que ya de niño sentía cuando, por aquél entonces, tímidamente mi tío Dizán nos mostraba unos cómics basados en la Biblia. Continuar leyendo

Entre amigos

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Entre amigos

Raúl Almanza, alías el Chumba; César Alonso González Caballero, mi compa de la infancia (quien ha crecido demasiado y ya se vuelve muy problemático hacérsela de pedo) y Ratón Malo nos encontrábamos bebiendo cerveza en mi casa (aprovechando que mamá andaba de vacaciones y que había mandado a Alfred, mi mayordomo, a un encargo en una dimensión alternativa) mientras mirábamos videos musicales en You Tube. Continuar leyendo

La Republica

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

la republica

Goethe estaba irreconocible: agarraba a patadas al pobre viejo malagradecido y, pese a que el anciano ya había mordido el polvo, Goethe se ensañaba con sus pellejos y su lamentable esqueleto, cuyas máximas tanto citan los «abogangsters» y otros individuos —incluso clérigos— poco o nada recomendables. Continuar leyendo

El grifo descompuesto

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

 

Si pones atención (por cierto la entrada del primer párrafo no lleva sangría, maldita sea: ¿qué voy a hacer con esta basura de blog?) el grifo descompuesto ejecuta una sinfonía de cristal.

En realidad las hadas del grifo descompuesto se portaban tan mal que terminaron en la cocina de los poetas malditos.

Los árboles me escupen sus hojas amarillas: lo malo de tener responsabilidades es que el otoño deja de ser poético y se vuelve una cuestión de aspectos económicos.

Continuar leyendo