Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Aún tengo en los labios
un poco de muerte,
oro viejo de tu pelo
con sombras reptando
las escaleras de piedra
que guardaron tus pasos.
A menudo la pregunta,
el agua que se me iba de las manos
mientras necio pretendía retenerla.
Sepultado de ti,
fugitiva visión desde el tiempo
en certidumbre furiosa.
Gritaba tu rostro
atesorando los besos
que derramó el olvido;
te vi flotar sobre lagos,
memoria de luz,
palidez de tu ausencia.
En mil formas tus ojos,
fantasma de viento,
de fotografías requemadas
en la visión de tu risa,
de esa risa que luego
—no sé cuándo—
se volvió un mueca vacía.

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