Si yo fuera mujer

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Si yo fuera mujer me tocaría las tetas, todo el día, frente al espejo, y me compraría un montón de juguetes sexuales.

Me llenaría de perfumes y de joyas y, liviana como un soplo de brisa en el otoño, correría por todos lados, y no le haría caso a nadie. Continuar leyendo

Océanos de tiempo

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Flor, no te marchites, un cementerio duele sin ti, y entre estos muros de piedra, lejos de todo lazo exterior, nos tiñe un silencio de muerte que irrita el alma de los vivos y, ¿quién sabe?, quizá también a los que no se fueron.

El zumbido de los moscos, pequeños alaridos infernales; las espinas de un rosal, para hacerme una corona. Y me pregunto si soy el señor de este paraje, o simplemente un prisionero.

Los espíritus callaron y legiones de insectos bailaban a mi alrededor, y el humo del incienso me hizo llegar miles de experiencias; y a través de la distancia, a través de este mar de suaves ondulaciones, tu rostro presente en los médanos del tiempo. ¡Frío y cruel es tu recuerdo!, si tan sólo, nunca te hubiera conocido. Continuar leyendo

Exacta relación de los hechos maravillosos acaecidos cuando mi primo Elco debutó en el oficio de sacamuelas

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Mi primo Elco, “Tito” de cariño, se encontraba en el solar de la casa del pueblo en compañía de varios de sus compinches reparando, por centésima ocasión, a “La Chola”, una vieja camioneta pick up o “troka”, como les dicen en Chihuahua; muy a pesar suyo a ese trasto antediluviano le era diferida, una y otra vez, una merecida jubilación y gimoteante y todo aún era capaz de trasladar enormes haces de leña, pacas de alfalfa, chanchos y hasta piedras, ello a pesar de los bárbaros tratos que recibía por parte de mi primo, como en aquella ocasion cuando se quedó sin gasolina y Tito la obligó a continuar su camino hasta el rancho a punta de diáfano, en medio de un concierto de tosidos, emitiendo humaredas y sacudiéndose como una revolvedora de cemento. Continuar leyendo

Instrucciones para echar un sueñecito en la oficina aunque te estén vigilando con una fastidiosa cámara

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Asumo que usas lentes; pero si no los usas puedes adquirirlos, por un módico precio, en cualquier supermercado, o en una página china.

El siguiente paso es robarle a tu mamá, a tu tía o a tu hermana, o a quien se deje, un ejemplar de la revista Vanidades (de preferencia una edición antigua para que puedas leer alguno de los divertidos relatos de Elizabeth Subercaseux). Continuar leyendo

“L” es un demonio, es el mismísimo Satanás

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

A “L”, un hombre robusto, de pequeña estatura, todos le teníamos un terror saludable; menos el licenciado Payán, quien era un necio absoluto y total.

Una vez “L” agarró, con todo y silla, a un grandote, en TV Azteca, y lo tiró, en esa silla con rueditas, por las escaleras, sólo por el placer de hacer el mal: el grandullón se puso a chillar y “L”, quien siempre tenía una sonrisa aterradora, nada más se reía.

Y “L” brincaba para golpear el rostro del grandullón, quien únicamente atinaba a chillar más. Continuar leyendo

Una temporada en el neuro psiquiátrico

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Se dice el pecado; pero no el nombre del pecador, salvo por sus iniciales: los que tengan ojos para ver, que vean, y los que tengan oídos para oír, que oigan.

JLG fue comisionado para hacer un reportaje de fondo sobre el hospital neuro psiquiátrico de la ciudad de Chihuahua y El Heraldo de Chihuahua fingió su internamiento, por esquizofrenia.

Hicieron la hoja, firmada y sellada por uno de los psiquiatras más prestigiados de esta ciudad y lo internaron. Continuar leyendo