Mi padre, don Carlos Vázquez, unleashed

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Papá siempre tuvo ese rostro hierático, mal humorado; a veces se iluminaba su rostro adusto con una sonrisa y era como ver los rayos del sol penetrando, rayito a rayito, un bosque oscuro; pero jamás pudo vencer la oscuridad que lo atormentaba y si bien se la pasaba sobrio la mayor parte del año, a veces le daba duro a la botella; al principio era encantador; pero luego se iba volviendo un ser terrible, lleno de sombras y fantasmas. Continuar leyendo

Amy y el dios Thor

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Hoy en la tarde el cielo comenzó a tronar muy fuerte y Amy me dijo que tenía mucho miedo.

—No te preocupes —le dije—, es el dios Thor que está golpeando las nubes con su martillo para sacar chispas y que caiga la lluvia para que estés fresca.

—¿Y po’ qué etá ese seño allá arriba, tío? Continuar leyendo

Tío Ulrico

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Afirma un dizque crítico literario de las redes sociales que los poetas no nos hemos dado cuenta de que la poesía, según él, obedece a las leyes del mercado; está pero requete bien pendejo; en cambio decía Óscar Wilde, y si lo decía el maestro, sin duda será cierto: “de nada sirve ser un hombre encantador si se carece de fortuna: los pobres deberían de ser prácticos y prosaicos”, y yo agregaría que mejor se dedicara a vender seguros, o a periodistas, menos a poetas.

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El pinta calzones

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Los órganos sexuales de San Juan Bautista volaron por los aires y fueron a caer, hechos pedazos, a los pies de Bruno y Nicolo quienes, horrorizados, sintieron cómo se les erizaba la piel ante tamaño crimen; la misma suerte habían corrido los genitales de San Pedro ante la furia del infame Daniel da Volterra, quien argumentaba que solo cumplía las órdenes del Santo Padre; en seguida el pintor dejó a un lado el martillo y el cincel y comenzó a aplicar una capa de yeso en el sitio donde Miguel Ángel había pintado los atributos naturales del profeta para dibujar en su lugar unas buenas bragas. Continuar leyendo

Océanos de tiempo

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Flor, no te marchites, un cementerio duele sin ti, y entre estos muros de piedra, lejos de todo lazo exterior, nos tiñe un silencio de muerte que irrita el alma de los vivos y, ¿quién sabe?, quizá también a los que no se fueron.

El zumbido de los moscos, pequeños alaridos infernales; las espinas de un rosal, para hacerme una corona. Y me pregunto si soy el señor de este paraje, o simplemente un prisionero.

Los espíritus callaron y legiones de insectos bailaban a mi alrededor, y el humo del incienso me hizo llegar miles de experiencias; y a través de la distancia, a través de este mar de suaves ondulaciones, tu rostro presente en los médanos del tiempo. ¡Frío y cruel es tu recuerdo!, si tan sólo, nunca te hubiera conocido. Continuar leyendo

Exacta relación de los hechos maravillosos acaecidos cuando mi primo Elco debutó en el oficio de sacamuelas

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Mi primo Elco, “Tito” de cariño, se encontraba en el solar de la casa del pueblo en compañía de varios de sus compinches reparando, por centésima ocasión, a “La Chola”, una vieja camioneta pick up o “troka”, como les dicen en Chihuahua; muy a pesar suyo a ese trasto antediluviano le era diferida, una y otra vez, una merecida jubilación y gimoteante y todo aún era capaz de trasladar enormes haces de leña, pacas de alfalfa, chanchos y hasta piedras, ello a pesar de los bárbaros tratos que recibía por parte de mi primo, como en aquella ocasion cuando se quedó sin gasolina y Tito la obligó a continuar su camino hasta el rancho a punta de diáfano, en medio de un concierto de tosidos, emitiendo humaredas y sacudiéndose como una revolvedora de cemento. Continuar leyendo

Instrucciones para echar un sueñecito en la oficina aunque te estén vigilando con una fastidiosa cámara

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Asumo que usas lentes; pero si no los usas puedes adquirirlos, por un módico precio, en cualquier supermercado, o en una página china.

El siguiente paso es robarle a tu mamá, a tu tía o a tu hermana, o a quien se deje, un ejemplar de la revista Vanidades (de preferencia una edición antigua para que puedas leer alguno de los divertidos relatos de Elizabeth Subercaseux). Continuar leyendo

“L” es un demonio, es el mismísimo Satanás

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

A “L”, un hombre robusto, de pequeña estatura, todos le teníamos un terror saludable; menos el licenciado Payán, quien era un necio absoluto y total.

Una vez “L” agarró, con todo y silla, a un grandote, en TV Azteca, y lo tiró, en esa silla con rueditas, por las escaleras, sólo por el placer de hacer el mal: el grandullón se puso a chillar y “L”, quien siempre tenía una sonrisa aterradora, nada más se reía.

Y “L” brincaba para golpear el rostro del grandullón, quien únicamente atinaba a chillar más. Continuar leyendo