“L” es un demonio, es el mismísimo Satanás

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

A “L”, un hombre robusto, de pequeña estatura, todos le teníamos un terror saludable; menos el licenciado Payán, quien era un necio absoluto y total.

Una vez “L” agarró, con todo y silla, a un grandote, en TV Azteca, y lo tiró, en esa silla con rueditas, por las escaleras, sólo por el placer de hacer el mal: el grandullón se puso a chillar y “L”, quien siempre tenía una sonrisa aterradora, nada más se reía.

Y “L” brincaba para golpear el rostro del grandullón, quien únicamente atinaba a chillar más. Continuar leyendo

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Una temporada en el neuro psiquiátrico

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Se dice el pecado; pero no el nombre del pecador, salvo por sus iniciales: los que tengan ojos para ver, que vean, y los que tengan oídos para oír, que oigan.

JLG fue comisionado para hacer un reportaje de fondo sobre el hospital neuro psiquiátrico de la ciudad de Chihuahua y El Heraldo de Chihuahua fingió su internamiento, por esquizofrenia.

Hicieron la hoja, firmada y sellada por uno de los psiquiatras más prestigiados de esta ciudad y lo internaron. Continuar leyendo

Finalmente en Babilonia

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Desperté dentro del sueño: la luna antigua era más grande y más cercana, las calles, mal iluminadas con antorchas, permitían entrever sombras de gente lasciva que se emborrachaba y tenía sexo al son del harpa, la lira, el laúd y los tambores.

El aire seco del desierto traía un perfume de flores y un ligero toque a putrefacción de los cercanos canales de agua. Continuar leyendo

La cabaña

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

En la cabaña de caramelo de Tavito y Clío, en ese reino de juguetes pletórico de soldados de plomo, muñecas, payasos, trenes y pelotas; en ese reino, asoma la tristeza.

Una mariposa vuela junto a las ventanas de azúcar transparente. Tavito ya no juega, está sentado en un rincón, observando a una cucaracha con la panza para arriba.

—Tavito, ¿quieres un dulce? —ofrece Clío—. Aghar los trajo.

Tavito se lleva la golosina a la boca y le parece tan insípida. Las vagas siluetas que se deslizan por las paredes le recuerdan que es sólo un prisionero; mira a su pequeña hermana, y teme por ella. Continuar leyendo

Nunca te compres una blazer

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Se veía muy bonita; pero esa cosa jamás sirvió más que para dos cosas: para nada y para pura chingada.

Siento que Raúl Almanza (El Chumba) me estafó.

Me la vendió en 25 mil pesos de aquel entonces y le metí otros 25 mil pesos; yo no quería batallar, así que pregunté a los taxistas.

—¿Pues quién es el más fregón de los mecánicos eléctricos?

Y me recomendaron a un güero, panzón, quesque muy lanza, que parecía un chicharronero alemán. Continuar leyendo

Rebeca

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Edgar llevaba alrededor de 30 minutos con la vista fija en la esquina desconchada del salón de clases cuando una voz familiar pidió a la maestra que le suspendiera el castigo.

—¡Ay, Rebeca! —se quejó la señorita Blanco—. Dile a su mamá que necesita más disciplina y sobre todo…

La señorita Blanco siguió con una lista de actividades disciplinarias para Edgar, sin saber que Rebeca era su cómplice en muchas maldades. Continuar leyendo