Nunca te compres una blazer

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Se veía muy bonita; pero esa chingadera jamás sirvió más que para dos cosas: para nada y para pura chingada.

Siento que Raúl Almanza (El Chumba) me estafó.

Me la vendió en 25 mil pesos de aquel entonces y le metí otros 25 mil pesos; yo no quería batallar, así que pregunté a los taxistas.

—¿Pues quién es el más chingón de los mecánicos eléctricos?

Y me recomendaron a un güero, panzón, quesque muy lanza, que parecía un chicharronero alemán. Continuar leyendo

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¡Expulsado de Facebook!

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

—Hemos detectado una publicación en tu muro que infringe nuestras normas. ¿Tú publicaste “esto”?

—No, mister Facebook. The devil made me do it!

—Probablemente no has leído nuestras políticas: estaremos encantados de explicártelas con pelotas y con dinosaurios. Continuar leyendo

Rebeca

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Edgar llevaba alrededor de 30 minutos con la vista fija en la esquina desconchada del salón de clases cuando una voz familiar pidió a la maestra que le suspendiera el castigo.

—¡Ay, Rebeca! —se quejó la señorita Blanco—. Dile a su mamá que necesita más disciplina y sobre todo…

La señorita Blanco siguió con una lista de actividades disciplinarias para Edgar, sin saber que Rebeca era su cómplice en muchas maldades. Continuar leyendo

Préstame mil pesos

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Para un hombre como yo, que es atosigado por sueños tan vívidos y fantásticos, que algunas noches creo ya haber despertado para encontrarme en otro sueño, y luego en otro… sueños llenos de maravilla y terror donde existen antiguos palacios, ciudades delirantes, caravanas de razas olvidadas, es un verdadero desperdicio haber soñado algo tan vulgar y que a continuación me permito relatar: Continuar leyendo

Una mañana en México

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

La mayoría de los policías son unos empleaduchos de clase media baja a los que se les ha dado demasiada carne para el asador.

Charles Bukowski

Toda la culpa es de Carlitros: de no haberlo encontrado por la avenida 20 de Noviembre Gutierritos seguiría vivo; me explico:

Era una mañana fresca, risueña y linda como una flor, una de esas mañanas en las que se antoja ir al cementerio de Dolores a tomarle fotos a las tumbas y a escribir poesía, así que acudí a dicho sitio con una maletita en la que llevaba una botella de whisky y varios paquetes de cigarrillos, además del equipo fotográfico y, por supuesto, una libretita y una pluma. Continuar leyendo