Travesuras con la electricidad

Travesuras con la electricidad

Por: Maribel R. y Elko Omar Vázquez Erosa

El doctor Ernesto Pedroza, profe de biología y de “químicas” (en plural, pues ya se sabe cuánto le gustaba empinar el codo) de la escuela de Mazaricos, volvió a quedarse dormido en su escritorio luego de probar una excelente mezcla que él mismo había preparado en su laboratorio adjunto; sus alumnos, acostumbrados a ese tipo de episodios no se sorprendieron en lo más mínimo. Continuar leyendo

¡Reconocido por los pelos!

Por: Maribel R. y Elko Omar Vázquez Erosa

¡Reconocido por los pelos!

Julián y Matías, dos labradores gallegos, llevaban varias copas encima en la taberna de Morís, pequeña aldea de campesinos, ganaderos y pescadores. Siempre se les podía ver juntos, contando anécdotas y chismes con tal soltura que eran la envidia de las comadres del pueblo. Continuar leyendo

¡Encerrados!

Por: Maribel R. y Elko Omar Vázquez Erosa

¡Encerrados!

Julián y Matías bebían en la taberna de Morís, un pueblecito gallego. Hablando de la cosecha, la pesca, la reparación de cercos y otros menesteres que interesan a los hombres de campo la conversación derivó hacia la nutrida colección de anécdotas de los pintorescos personajes que habitaban la aldea. Continuar leyendo

Los rascacielos infinitos

Los rascacielos infinitos

Por: Maribel R. y Elko Omar Vázquez Erosa

Los rascacielos infinitos

Mientras vago por las escaleras de este edificio ruinoso, escaleras en espiral que a veces terminan abruptamente en una pared, por lo que es preciso saltar el pasamanos y entrar a otra espiral que suele conducir a habitaciones enormes y decrépitas, plenas de libreros polvorientos, de cajas con cosas antiguas, de ventanales clausurados con ladrillos y cemento, me pregunto por esta soledad desapacible. Continuar leyendo

Mi tio abuelo

Por: Maribel R. y Elko Omar Vázquez Erosa

mi tio abuelo

¡Mi tío abuelo mata por sus fincas! Tanto… que ni duerme; mientras cierra un ojo el otro vigila y al mínimo ruido se levanta rifle en mano, y no es que se asome a la ventana, no: sale a pecho descubierto y con calzones cortos, así sea pleno invierno, y mientras va mascando los restos del tabaco pegados a sus muelas del día anterior se adentra en la finca con ojos de diablo, solamente fijándose por si a algún puñetero vecino malicioso (como dice él) le diese por mover el poste delimitador. ¡Y pobre de aquél que se apropie de un solo centímetro! Continuar leyendo

Uxía y Brandán

Por: Maribel R. y Elko Omar Vázquez Erosa

Uxía y Brandán 1

I

Narra Uxía

Allí lo encontré, en la tierra de los sueños. Cerca del bosque había un río en el que yo acostumbraba mojar los pies. Apareció como salido de la nada, entonces me asusté y corrí a refugiarme en la cueva sagrada que cubría la cortina cristalina de la cascada. Continuar leyendo