Molestando a Lutero

Lutero, con la cara de cochino que lo caracteriza (ufa, me salieron las raíces ibéricas).

Lutero, con la cara de cochino que lo caracteriza (ufa, me salieron las raíces ibéricas).

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Me encanta fastidiar a los burgueses[1]. Me temo que un día de estos me van a matar por ello. Mientras tanto os divierto:

Todo ocurrió en Temósachi, estaba yo muy ebrio y acababa de leer a Mafalda. Merced a una situación que se explica mediante la física cuántica (un día os explico esas fascinantes teorías) me vi de pronto en una habitación sombría de paredes gruesas, de piedra. Continuar leyendo

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Nunca mandes flores

nunca mandes flores

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Entre las peores estupideces que un enamorado en etapa de cortejo puede realizar se encuentra la de mandar flores. Si al ingenuo lector le ha pasado por la cabeza cometer tamaña barbaridad originaria de la Edad Media, cuando los cruzados trajeron las rosas del Medio Oriente y muy probablemente fueron recibidos con un: “¡Estúpido! ¿Ése es todo el botín que le arrancaste a los paganos? Bien le decía mi madre a mi padre: ¡no cases a tu hija con uno de los condes de la Cerda, que son todos unos imbéciles!”, sería mejor que se pusiera a leer El ruiseñor y la rosa, de Óscar Wilde. Continuar leyendo

Recorriendo “Sibaris”

sibaris

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Cuenta Cicerón, o Séneca, no me acuerdo y qué flojera volver a leer tamaños tratados aburridísimos[1], acerca de un hombre voluptuoso que, viajando a bordo de una litera en la que bebía vinos deliciosos, preguntaba a sus esclavos:

—¿Estoy parado o estoy acostado?

Luego de esa anécdota digna de Wilde el aguafiestas de Cicerón o Séneca (ya os dije que no recuerdo) continúa con una pesada disertación acerca de la virtud y otros soporíferos. Continuar leyendo