Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Ya me imagino que vinieran los del ISIS (diosa, mil disculpas por esas siglas que quizá te ofenden) y le dijeran a los mexas: Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Ya me imagino que vinieran los del ISIS (diosa, mil disculpas por esas siglas que quizá te ofenden) y le dijeran a los mexas: Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Paulino Manuel Gonzalo de la Garza Iturbe y Mont Blanc viajaba rumbo a la Sierra Tarahumara a bordo de su nuevo automóvil, que le había comprado «papi», cuando lo vio: se trataba de un jefe indio, recién emergido de las profundidades del bosque: el jefe llevaba calzón de manta, unos colguijes hechos de huesos, sandalias fabricadas con restos de neumáticos y cuero y en su rostro, curtido por cientos de soles e inviernos, se traslucía el silencio altivo de su raza. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Donathien Alphonse Françoise, marqués de Sade: En realidad estaba muy enojado por todas esas injusticias y tenía a honra escandalizar a la gente; ya sabes que no pude firmar la sentencia de mi suegra, si bien se lo merecía. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Bela Lugosi, Vincent Price y Ratón Malo nos encontrábamos en una zona pantanosa, a orillas de la carretera, contando historias de fantasmas cuando Bela, quien se acababa de administrar una dosis de heroína con la hipodérmica, comentó: Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
—¿Y qué estudió usted, profe? —me preguntó Iskra en la sala de maestros.
—Ciencias de la Información —contesté.
—Ah, pero qué interesante. ¿Y en qué consiste su profesión?
—Haga de cuenta —le dije— que soy algo así como licenciado en salón de té y charla de café. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Mi tío, el vizconde de M[1]., luego de llevar una vida de calavera, como correspondía a uno de los descendientes de los grandes señores del Ancien régime, decidió heredarme toda su fortuna bajo la única condición de que la malgastara: caso contrario el Ratón Malvado recibiría todas las maldiciones de su estirpe, además de morir en la guillotina. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Meditando, sobre la concatenación fenoménica del Universo, mientras fumaba unos excelentes cigarrillos de boñiga —baratísimos, eso sí— debo confesar que me parecen tan hermosas las campañas que por la ética y las libertades humanas se permiten los medios de comunicación, si bien tienen asuntos más interesantes qué realizar, como por ejemplo recoger las luminosas declaraciones de los políticos por cuya existencia jamás —y es que no nos alcanzaría la vida— jamás terminaremos de agradecer, y que Dios guarde durante muchos años a estos próceres. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
A veces mi madre me reclama que no soy un poeta de bodas, uno de esos escritores que hablan de puras cosas bonitas. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Algunos adolescentes son infumables, diríase unos monos lascivos y malvados, llenos de granos y oliendo insoportablemente a axila, que aguardan siempre la ocasión para molestar a los demás. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Espero en ti; pero casi desde que recuerdo el mundo me parece un avispero enorme, una colmena de insectos furiosos e incomprensibles donde la ternura, donde la voz no alcanza. Continuar leyendo