El velo ingravido

el velo

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Mi novia y yo nos encontrábamos en la cafetería de la Facultad de Filosofía y Letras: yo devoraba una torta de lomo de puerco con salsa verde picante y ella uno de esos vasitos llenos de yogurt, granola, pasitas y demás porquerías que comen las mujeres, fingiendo que lo disfrutan para hacernos sentir unos cavernícolas. Continuar leyendo

Carta a Hobbes

hobbes

Destinatario: Thomas Hobbes, Doea Lea, Derbyshire, Hardwick Hall.

Remitente: Elko Omar Vázquez Erosa, Chihuahua, México.

Queridísimo Thom:

Me encontraba bebiendo una copa de merlot y fumando un cigarrillo cuando se me ocurrió hojear algunos pasajes de tu deliciosa obra, El Leviatán, donde expones algunos puntos de gran interés que me gustaría comentar contigo:

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El terrorista

terrorista

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

El peligroso terrorista, Claudio Menchaca, se agitaba desesperado entre las férreas manos de uno de los escoltas del ilustre gobernador de Rancholandia, don Epifanio Alatorre. El coloso sostenía al malvado perturbador del orden social por el cuello de la camisa y del cinturón: el pantalón se encajaba cruelmente entre las nalgas del criminal, quien se balanceó tres veces antes de salir despedido a la cinta asfáltica, donde rodó miserablemente. Otro de los escoltas apareció en la puerta de la cantina “La Oficina” sosteniendo en alto, como un héroe de la antigüedad, la silla de ruedas del enemigo público en cuyo castigado cuerpo fue a parar el pesado armatoste. Continuar leyendo

Acerca del Tonayan

Tonayan

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

—Así que van al estanque a platicar de literatura. ¿Y qué llevan para beber? —nos preguntó mi tío Elco a Miguel y a mí, ya que nos encontrábamos de visita en el rancho “El Refugio” para tomarnos unas vacaciones literarias, en contacto con la naturaleza. Miguel abrió una mochila donde brillaban como rubíes unas latas rojas de cerveza, aderezadas con trozos de hielo que semejaban diamantes. Continuar leyendo

El monito de la rosca

En tanto que al autor, a quien le trae regalos Santa y no los putos reyes magos, no tuvo una muestra de ese pan reseco ni del monito horroroso de plástico que obliga a comprar tamales, pues pone, para puro efecto de ilustración, esta imagen.

En tanto que al autor, a quien le trae regalos Santa y no los putos reyes magos, no tuvo una muestra de ese pan reseco ni del monito horroroso de plástico que obliga a comprar tamales, pues pone, para puro efecto de ilustración, esta imagen.

(Especial de Día de Reyes)

Nos encontrábamos en la oficina un 6 de enero: el licenciado se lució con dos roscas de Reyes y varias botellas de refresco, pero anunció:

—Muchachos, cada rosca contiene tres monitos de plástico: las personas que resulten agraciadas deberán cumplir con la tradición y traer, cada uno, 24 tamales el próximo 2 de enero, día de la Candelaria, ¡sin pretexto! ¿Estamos de acuerdo? Continuar leyendo