Leyendo a Bécquer

becquer

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Los días de lluvia son soñadores: entretejidos de nostalgia y pincelados con desdibujados fantasmas que acechan en la bruma nos invitan al recogimiento, a hablar en susurros o a buscar un rincón melancólico en el que no falte un cedro libanés, un cuervo y una banca de bronce llena de verdín. Continuar leyendo

Mi tía Pilar en busca de trascendencia

Pilar Sánchez de Erosa, Autorretrato

Pilar Sánchez de Erosa, Autorretrato

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

I

Además de guapa mi tía María del Pilar Sánchez de Erosa es una mujer talentosa que pinta como los ángeles. Al igual que muchas otras personas creativas mi tía es de genio vivo y en más de una ocasión ha tenido que lamentar los estragos ocasionados por sus enojos, de ahí que se decidiera a emprender un viaje a la India para entrevistarse con el swami Chindeputra Visnukananda, místico que le había sido recomendado por una de sus amistades[1]. Continuar leyendo

Carta a Sade

Sade

Remitente: Elko Omar Vázquez Erosa. Chihuahua, México.

Destinatario: Donatien Alphonse François, marqués de Sade. Castillo de Vincennes, Francia.

Divino Marqués:

Leyendo los deliciosos versos de Petrarca me encontré, irremediablemente, con la madona Laura, tu ilustre antepasada y gloria de la casa de los Sade, por lo que me acordé de ti y me animé a escribirte unas líneas. Continuar leyendo

Los amantes del Volkswagen

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Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Desde que el Führer promoviera la fabricación del “Carro del Pueblo” o Volkswagen (e incluso agregara algunos detalles en su diseño) dicho vehículo ha ejercido una extraña fascinación sobre innumerables personas, atractivo que está lejos de extinguirse a pesar de que la línea fue descontinuada unos años atrás; por el contrario los clubes de aficionados al pequeño y anticuado automóvil se multiplican por todas partes: hasta conocí un bar en México, Distrito Federal, que había sido decorado con fotografías, dibujos y reproducciones a escala de ese chisme. Continuar leyendo

El fantasma de Óscar Wilde

fantasma Wilde

Al volverme lo vi: se encontraba sentado en una de mis sillas griegas, fumando un cigarrillo, con la pierna cruzada y los ojos lánguidos y soñadores: el fantasma de Óscar Wilde.

(Especial de noche de brujas)

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

I

Existen algunas personas que se aburren atrozmente y tienen a honra fastidiar a los demás con su cháchara espantosa que incluye comentarios acerca del fútbol, las dificultades que enfrentan en su trabajo y la forma tan ingeniosa en la que respondieron a la vieja horripilante o al degenerado de su jefe. Continuar leyendo

Memorias de una tierra brava

memorias

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

I

Mi amiga Ivonne Legarreta me invitó a su fiesta de cumpleaños, así que me puse unos pantalones de mezclilla deslavados —con artísticos desgarrones en las rodillas— una camiseta estampada con el rostro de Alice Cooper, mi chamarra negra de piel, varios brazaletes de cuero con púas y remaches y una arracada en el lóbulo de la oreja izquierda, además de elaborar un peinado punk con cinco litros de gel y dos frascos de spray para completar mi look de l’enfant terrible. Continuar leyendo

Los beneficios de la boñiga

Los beneficios de la boñiga

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Me encontraba en Temósachi caminando a orillas del arroyo, deteniéndome en las ruinas de adobe, en los puentes derruidos y en todos los paisajes sugerentes para escribir poemas de gusto trasnochado. Finalmente el cansancio hizo acto de presencia y saqué la parrilla portátil, un paquete de salchichas y una botella de tequila. Junté varias ramas y encendí una hoguera mientras fumaba, contemplando la naturaleza. De pronto un hombre de negras barbas y larga cabellera, que vestía un poncho, salió de entre los árboles: Continuar leyendo

Skeletor y Los Amos del Universo

skeletor y los amos

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

I

—¡Mamá! ¡Mamá! ¡Mamá! ¡Mis tíos apaches! ¡Mis tíos apaches! —gritó Julius al vernos trepados sobre las bardas en calzoncillos y con nuestros disfraces de indios. Mi hermano Ricardo y yo le devolvimos el saludo a Julius (quien nos había adoptado como tíos) porque no hay que defraudar a los fans, pero seguimos de largo toda vez que nuestra jerarquía podría disminuir si nos veían juntándonos con niños más pequeños. De pronto vimos en el patio de los nuevos vecinos una prodigiosa colección de juguetes exóticos. Continuar leyendo