Carta a Yorick

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Destinatario: Yorick, bufón y actor dramático. Dinamarca, fosa común.

Remitente: Elko Omar Vázquez Erosa, Chihuahua, México.

Querido Yorick:

Meditando acerca de la brevedad de la vida recordé ese estilo de monumento funerario del que tú mismo eres un ejemplo en la literatura y que tanto furor despertó a principios del Renacimiento. Continuar leyendo

Recorriendo “Cantos de vampiros”

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Por: Elko Omar Vázquez Erosa

En su ensayo La decadencia de la mentira el maestro Óscar Wilde, a quien no  nos cansamos —ni nos cansaremos— de citar, afirma: “Ningún gran artista ve las cosas tales como son en realidad. Si las viese así dejaría de ser un artista”[1]. Más adelante agrega: “si desea usted ver un efecto japonés, no vaya como turista a Tokio. Por el contrario, quédese usted en casa y entréguese de lleno a la obra de ciertos artistas japoneses, y entonces, cuando haya usted asimilado el alma de su estilo y captado su visión imaginativa, vaya una tarde a pasearse por el Parque o por Piccadilly, y si no ve usted allí efectos absolutamente japoneses, no los verá en ningún otro sitio”[2]. Continuar leyendo

Lord Clinton

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Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Cuando Clinton llegó a la casa venía como el pago de un crimen; sin embargo él estaba consciente de sus orígenes aristocráticos y se tomaba el hecho de haber sido vendido como un esclavo con un desprecio absoluto hacia los mercaderes que habían lucrado con su persona, además de que exhibía una confianza atroz en que finalmente triunfaría. Continuar leyendo

El fantasma de Óscar Wilde

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Al volverme lo vi: se encontraba sentado en una de mis sillas griegas, fumando un cigarrillo, con la pierna cruzada y los ojos lánguidos y soñadores: el fantasma de Óscar Wilde.

(Especial de noche de brujas)

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

I

Existen algunas personas que se aburren atrozmente y tienen a honra fastidiar a los demás con su cháchara espantosa que incluye comentarios acerca del fútbol, las dificultades que enfrentan en su trabajo y la forma tan ingeniosa en la que respondieron a la vieja horripilante o al degenerado de su jefe. Continuar leyendo