Otra vez veníamos discutiendo en la limousine. A Britney se le había vuelto a olvidar ponerse los calzones y, como es muy despatarrada, le había pedido a Ulomoco que se detuviera en cualesquier tienda para comprarle unas bragas a mi mujer. Continuar leyendo
Ratón ya no es tan chiquitín, así que su mamá decidió irse de vacaciones al campo y pensó que sería bueno dejarlo solo un tiempillo. La ratonera no era muy vieja, pero había unas puertecitas que necesitaban de un arreglo ya que dejaban pasar algo de frío. Continuar leyendo
—Lo etá eperando, lo etá eperando, uno huevo con tocino, chico, el deayuno rico, rico, así que levántese el señor que la señora anda encabronaa —dijo mi mayordomo, Ulomoco. Continuar leyendo
La queimada. Foto tomada de Wikipedia en la entrada del mismo nombre.
La tarántula
A Isabel, que estaba apurando sus tareas, se le iluminaban los ojos pensando en la gran noche, y es que no le llegaba la hora para reunirse con Pedro y los otros niños del pueblo. Continuar leyendo
Entre las sombras una pulsación comenzó a abrirse paso: yo me encontraba bien a gusto vacilando el punto con Britney Spears en una playa lejana mientras cantábamos: Continuar leyendo
Cuando Chávez se fue luego de la fiestecita que tuvimos, durante la cual le dije que se acostara, dejó olvidado un anillo. Le había puesto una botella de agua y otra de Gatorade para que no amaneciera bien crudo, cosa que no me valió porque a las cuatro de la mañana me arrancó las sábanas, me jaló de una pata y me obligó a filosofar, Marlboro rojo en mano.
Lo cierto es que dejó bien tendidita la cama que le había prestado, como se usa entre los rancheros castizos, bien educados.
Una vez que conseguí subirlo a un taxi me regresé tambaléandome como el mismísimo Jack Sparrow y me dirigí a mi habitación, pero en eso apareció ante mis ojos un objeto luminoso, que brillaba seductor, en la mesita de la sala.
Era un anillo, a primera vista igualito al que sale en la película y las novelas de “El señor de los anillos”.
Rápidamente cerré las puertas, corrí las cortinas, no fuera que los dioses envidiosos fueran a privarme de los super poderes de Jesús Chávez Marín, quien había dejado el secreto de su fuerza, ahí expuesto, en la mesita de madera barata pintada de caoba inglesa.
Prendí mi pipa y contemplé ante el fuego el anillo para ver si las runas comenzaban a surgir del frío metal, y aunque casi se derritió esa madre, las runas surgieron:
“Goku vs Majin-Boo, made in China”.
Indignadísimo, y para que Chávez viera que soy una persona leal que jamás hubiera pensado en robarle nada, le marqué:
—¡Maestro! ¿Qué clase de anillo es éste? ¿De qué se trata? ¿Le salió en las maquinitas?
—¡Deja ahí, cabrón! Lo que pasa es que tiene un valor sentimental.
Un valor sentimental, ¡un puto valor sentimental! ¡Haced el chingado favor!
El anillo permanece reposando en una bombonera en espera de su legítimo dueño.
En tanto que Voluptuosidad es la palabra se ha vuelto un vicio, sobre todo entre las altas clases sociales, el titular del susodicho blog se ha asesorado para encontrar la imagen que más le conviene, por lo que ha viajado a la ciudad de Nueva York, entrevistándose con los más prestigiosos fotógrafos, quienes le han dado tres opciones, a saber (ignoramos la foto fresona de arriba, que carece de carácter): Continuar leyendo
Se dice que en la Universidad Autónoma de Chihuahua, UACh (una especie de Universidad de Miskatonic), como en todas las universidades, se aloja una serie de parásitos que, merced a sus relaciones políticas, que no a sus méritos, medran, y hasta pasan por grandes intelectuales en las fiestecillas donde se bebe vino barato y se dicen cosas como: Continuar leyendo
Mientras escuchábamos música de las axabebas Omar Khayyam y yo, cómodamente recostados en unos divanes deliciosos, bebíamos vino para, ocasionalmente, aspirar el humo perfumado del narguilé, que nos servía una de las doncellas que él había traído consigo. El poeta persa y un humilde servidor admirábamos la siguiente escena: Continuar leyendo
Entre las grandes ventajas de vivir en los tiempos que corren (de ahí el absurdo de idealizar el pasado) se encuentran avances tecnológicos que constituyen una maravilla absoluta y total, como es el caso de la ropa interior vibratoria, para hombre y mujer, misma que puede ser activada a distancia bajando un sencillo plug-in de Internet a fin de desterrar la tristeza de esas noches solitarias que lo hacen revolverse a uno en la cama, además de que representa una enorme oportunidad de negocios que Voluptuosidad es la palabra se reserva para un futuro no muy lejano. Continuar leyendo