Por: Maribel R.
El tío Pepe ya tenía su edad, oía muy poco y su ceguera era total.
Solían sentarlo frente a su casa siempre con su boina para que no le quemase el sol. Continuar leyendo
Por: Maribel R.
El tío Pepe ya tenía su edad, oía muy poco y su ceguera era total.
Solían sentarlo frente a su casa siempre con su boina para que no le quemase el sol. Continuar leyendo
Por: Maribel R. y Elko Omar Vázquez Erosa
Isabel estaba contentísima porque su prima Manuela, recién llegada de Austria, había ido a visitarla con motivo de las vacaciones de verano. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Las lámparas del techo parpadeaban, y es que ya se sabe que los pinches rusos, por muy avanzada que esté su ciencia, siempre tienen unos horribles laboratorios de concreto en los que se basan los edificios públicos de México y otros países todavía más jodidos, además de que siempre gotea un lavabo, el vater se encuentra atascado y lleno de mierda, el guardia bebe vodka o algo así, o por lo menos es lo que sale en las películas de Hollywood. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
El viento soplaba y desde la ventana de mi habitación veía multitud de objetos arrastrados hacia la nada y yo me aferraba a mis pertenencias: mis libros, mis cartas, mis perfumes, mis cuadros… y todos mis recuerdos. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Aunque no es infrecuente que los escritores mueran por el abuso de la bebida Honoré de Balzac es quizá el único que ha muerto por ingerir demasiado… café.
Acosado por las deudas luego de lanzarse a negocios y fantásticas especulaciones que lo dejaron en la ruina el gran novelista se propuso ser el Napoleón de las letras y retratar todos los aspectos de la vida de la ciudad por excelencia: París. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Los movimientos lentos, pausados, siempre han caracterizado a los Vázquez viejos y mi papá no era la excepción sino la confirmación de la regla en un grado superlativo, exasperante. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Cuando mi tío Elco comenzó a quedarse calvo encargó unas ampolletas carísimas a los Estados Unidos de las que se aseguraba eran un efectivo remedio contra la alopecia. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Había visto la película de Conan y luego de leer una escena como ésta me había vuelto más loco. Escuchemos al bárbaro: Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Cuando éramos chicos nos encantaba hacer hogueras para contar historias de fantasmas al amor de la lumbre, bajo las estrellas, así que mi tío Elco nos proveía de leña, olotes y petróleo y en una loma disfrutábamos la magia de la noche. Continuar leyendo

El gran poeta, Gustavo Adolfo Bécquer, grande entre los grandes, posando en traje de domingo en algún paseo de alquiler para fingirse un autor de éxito
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Gustavo Adolfo Bécquer llegó a la oficina de Bienes Nacionales con una terrible resaca. La noche anterior había bebido un poco más de la cuenta y sus febriles pensamientos lo habían llevado a recorrer las calles de Madrid persiguiendo quimeras, rayos de luna y fantásticas visiones. Continuar leyendo