El hombre que odiaba a Santa

Imágenes fuertes de la muerte de Santa (se pide discreción a los lectores).

Imágenes fuertes de la muerte de Santa (se pide discreción a los lectores).

(A Merry Christmas story)

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

—¡Aquí Águila 15! ¡El objetivo se aproxima a las 11 y media a un kilómetro en medio de un fuerte contingente armado! ¡Repito! ¡El objetivo se aproxima a las 11 y media a un kilómetro en medio de un fuerte contingente armado! ¡Cambio! Continuar leyendo

Jis bak!

Jis bak

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Satanás estaba cagado de la risa: el panzón engreído se había presentado como un discípulo de Talleyrand (a quien por cierto su oscura majestad temía) y como tanto lo había hecho reír le permitió que volviera al mundo para atormentar a los pobres ciudadanos de Rancholandia. Continuar leyendo

La muerte del procer

obituario

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Cuando falleció el gobernador constitucional de Rancholandia, don Epifanio Alatorre, cualquier hubiera dicho, como ocurre después del deceso de los políticos, que la ciudad estaba desoladísima debido a la multitud de condolencias que los lambiscones publicaban en los periódicos, pero los niños jugaban, los perros se orinaban en los postes y a nadie le importaba una mierda en realidad. Continuar leyendo

Obsesion por la fragancia

narguile

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Cuando llegó mi cigarro electrónico, un itaste CLK 1280, me pareció que tenía entre mis manos una bellísima pieza de alta tecnología, algo que sólo podía provenir del futuro.

El claromizador contaba con una boquilla transparente que lanzaba reflejos cristalinos y que se adaptaba perfectamente a la batería, en la que convivían tonos cromados y un esmalte aperlado herido por líneas que semejaban circuitos y extrañas figuras geométricas. Continuar leyendo

Las ratas del tonel

Por: Maribel R. y Elko Omar Vázquez Erosa

Ratas

I

—Pasa, Miguel, te estábamos esperando. Así que vas a estar unos días en tierra firme —dijo María, la madre de Isabel. Miguel, un hombretón con cara de pícaro abrazó a su hermana hasta sofocarla mientras la alzaba en vilo.

—¡Unos días en tierra firme para un viejo lobo de mar!

—¡Miguel! ¡Bájame inmediatamente!

Miguel soltó a su hermana.

—Te presento a mi amiga Carmen. Ella es de México: es la mamá de Pedro.

—Ah, sí, el amigo de Isabel. Mucho gusto —dijo muy sonriente Miguel mientras le extendía la mano a Carmen. Continuar leyendo

La casita apache

Por: Maribel R. y Elko Omar Vázquez Erosa

casitaapache

I

—Espero que así aprendan a respetar a sus mayores.

—¡Sí, señorita Julia! —respondieron Isabel y Pedro al mismo tiempo.

Julia tomó el aviso de expulsión y estampó el sello del colegio a un lado de la firma de los padres de familia.

—Bueno, chicos, vuelvan a sus casas: no tienen derecho a estar en la escuela durante tres días.

Isabel y Pedro salieron con expresión compungida, misma que se transformó en una sonrisa radiante una vez fuera de la escuela.

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