Excomunión

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Excomunión

Me había esforzado tanto mientras contemplaba la lluvia y las lunas remotas, y de los dioses los rotos templos que soñaban otros días, otras latitudes: archipiélagos demenciales, llenos de flores, de cascadas, de belleza y tranquilidad. Continuar leyendo

El tigre más grande del mundo

Por Fernando Marco Sassone

Fernando M. Sassone

El curso de mi vida ha sido común, en mis sueños siempre vi tigres.

Jorge Luís Borges. El tigre azul.

Entre mis tantas anécdotas de vida, nunca podré dejar de contar la de la cacería del famoso tigre de Amur, o tigre siberiano, el felino más grande que jamás haya existido.

Treinta días de implacable búsqueda en la nieve, acechando a decenas de tigres y osos, buscando una pieza digna de mi bravura. No cualquier tigre estaba destinado a convertirse en mi presa. No se trataba únicamente de una cuestión deportiva, también mediaba una cuestión estética: Solo una bestia magnífica, la mayor de todas, podría convertirse en alfombra de mi living. Continuar leyendo

Solo un año mas

Por: Salvador Joel Ramos Flores

Sólo un año más

I

El camino parecía no tener un destino fijo; gigantescos árboles verdes se enfilaban a la orilla del camino junto con frondosos arbustos que simulaban susurros de los unos con los otros. Aunque viejo, el carruaje era elegante: hermosos interiores en piel negra, cortinas de satín y detalles metálicos dorados daban la impresión por dentro de ir en uno de los mejores de la época; avanzaba velozmente, pero a su tripulante le parecía demasiado lento; en aquel solitario camino rodeado de imponentes y antiquísimos árboles el viento jugaba con las copas de los árboles que daban el único movimiento de los alrededores: un camino tranquilo, lleno de sonidos de hojas que movía el viento y sombras que imprimían un ambiente de tranquilidad  y hermosura. Continuar leyendo

Sara Williams, in love

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Sara Williams, in love

Mustafá despertó: la maldita micosis le picaba salvajemente entre los dedos de los pies por lo que tomó un cepillo de alambre de su compañero de celda para rascarse; su compañero de celda era un sirio cristiano que siempre le vaciaba el urinal y, si bien el sirio le servía puntualmente, Mustafá se había levantado de malas, así que le aplicó varias bofetadas: Continuar leyendo