Los evangelistas

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Por: Elko Omar Vázquez Erosa

—M’ijo, traigo ganas de comerme unos tacos de barbacoa. Si vas por ellos yo invito –dijo mi papá, que había despertado inusualmente generoso.

Era una mañana de domingo fresca y fragante como el césped recién cortado, risueña como la Gioconda y linda como una flor.

Ordené la barbacoa, que me despacharon más rápido que ipso facto y me encaminé de regreso a casa, silbando alegremente. Continuar leyendo

Cofi-cof, cof-cof

cofi-cof

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

A pesar de los honestos esfuerzos del Gobierno por abatir la inseguridad (no se rían, señores: ¡Respeten! ¡Respeten a las autoridades!) el robo de mi vehículo y una serie de descalabros económicos constituyen una pasajera perturbación atmosférica que ha hecho de mi un asiduo del transporte público, lo que me ha permitido realizar profundos estudios en el ámbito de la zoología urbana. Continuar leyendo

Carta a Yorick

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Destinatario: Yorick, bufón y actor dramático. Dinamarca, fosa común.

Remitente: Elko Omar Vázquez Erosa, Chihuahua, México.

Querido Yorick:

Meditando acerca de la brevedad de la vida recordé ese estilo de monumento funerario del que tú mismo eres un ejemplo en la literatura y que tanto furor despertó a principios del Renacimiento. Continuar leyendo

Operacion Marrufo

A la izquierda Víctor Marrufo, en medio Pamela de Anda y a la derecha alguien que parece ser Paul McCartney o Engelbert Grijalva. La foto ha sido tomada sin permiso (¡demándame, Víctor, demándame!).

A la izquierda Víctor Marrufo, en medio Pamela de Anda y a la derecha alguien que parece ser Paul McCartney o Engelbert Grijalva. La foto ha sido tomada sin permiso (¡demándame, Víctor, demándame!).

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Luego de la quiebra de los negocios familiares gracias a las políticas de uno de tantos de entre la interminable fila de payasos que se han sentado en la silla presidencial de México —en este caso Carlos Salinas de Gortari— mi papá tuvo que arreglar unas pensiones para que viviéramos de ellas en lo que pensábamos qué hacer. Continuar leyendo

¿Mande?

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Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Harto de trabajar como ejecutivo senior en Inglaterra Bonifacio Domingo Rodríguez decidió regresar a su país ya que extrañaba un poco de corrupción y los ingleses le parecían unos eróticos anales insufribles, tan rectos, tan rectos, que todos deberían llamarse “Anito”, y es que como México lindo y querido —y como Nigeria— no hay dos. Continuar leyendo

La guerra de las calabacillas

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Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Durante su visita al rancho «El Refugio» Miguel Ramírez se fijó en las calabacillas silvestres que crecían por doquier, del tamaño de una bola de billar, y me preguntó:

—¿Se comen?

—No, son muy amargas, pero pueden utilizarse para una buena batalla como las que desarrollábamos, en los buenos tiempos, mis primos Laura y Tito y mi hermano Ricardo y yo. Continuar leyendo

El jardin secreto

jardin secreto

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Luego de ausentarse durante todo el semestre el licenciado Antonio García trataba de explicarnos, a través de una serie de tics y tartamudeos que lo hacían semejarse a un payaso mecánico descompuesto, que debíamos sacar copias al juego de hojas engrapadas que blandía ante los ojos atónitos del grupo. Continuar leyendo