Por: Elko Omar Vázquez Erosa
I
—Hijo, bájale a las tortillas: te estás poniendo gordo —dijo mi mamá y yo me enojé.
—¿Qué? ¿Gordo yo? ¿Pero qué te pasa, mamá?
—Bueno… llenito. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
I
—Hijo, bájale a las tortillas: te estás poniendo gordo —dijo mi mamá y yo me enojé.
—¿Qué? ¿Gordo yo? ¿Pero qué te pasa, mamá?
—Bueno… llenito. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Entre mis múltiples fracasos y aciertos se me presenta —invariablemente— mi tendencia al politeísmo: mi desprecio natural a un poder único que ya de niño sentía cuando, por aquél entonces, tímidamente mi tío Dizán nos mostraba unos cómics basados en la Biblia. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa

El viejo laberinto tiene salas fascinantes, perfumadas, con jardines secretos donde fuentes de aguas multicolores reflejan constelaciones de otros espacios y otros tiempos. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Mientras escuchábamos música de las axabebas Omar Khayyam y yo, cómodamente recostados en unos divanes deliciosos, bebíamos vino para, ocasionalmente, aspirar el humo perfumado del narguilé, que nos servía una de las doncellas que él había traído consigo. El poeta persa y un humilde servidor admirábamos la siguiente escena: Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Mi primo Alejandro entró a la oficina muy temprano para sacar unos pendientes que le había encargado tío José. Abrió el paquete de pastelitos que traía, se comió uno y le dio un gran trago a su refresco. Continuar leyendo

Por: Elko Omar Vázquez Erosa
La culpa se la tienen Robert E. Howard, Jhon Millius, Roy Thomas, Jhon Buscema (creador, director de la película, guionista y dibujante del cómic de mi héroe Conan el bárbaro, respectivamente), Homero, las novelas de caballería (que casi me volvieron loco, como a don Quijote), el Cancionero Español, Constantino Kavafis y mi hermana Alicia. Me explico: Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
I
Mi amiga Ivonne Legarreta me invitó a su fiesta de cumpleaños, así que me puse unos pantalones de mezclilla deslavados —con artísticos desgarrones en las rodillas— una camiseta estampada con el rostro de Alice Cooper, mi chamarra negra de piel, varios brazaletes de cuero con púas y remaches y una arracada en el lóbulo de la oreja izquierda, además de elaborar un peinado punk con cinco litros de gel y dos frascos de spray para completar mi look de l’enfant terrible. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Parece que en nuestros días hemos perdido algo de la inocencia que durante siglos había caracterizado a la humanidad. Nos hemos vuelto unos seres pasivos, meros tentáculos de la televisión o de nuestros centros de trabajo. En este orden de cosas, ¿dónde queda la imaginación? ¿Y el goce estético? Continuar leyendo