Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Se llamaba Liliana y ella era como una aguja clavada en mi corazón.
Como una aguja clavada en mi corazón.
Era rubia, de ojos verdes, como rubios y de ojos verdes han sido tantos de mis tormentos. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Se llamaba Liliana y ella era como una aguja clavada en mi corazón.
Como una aguja clavada en mi corazón.
Era rubia, de ojos verdes, como rubios y de ojos verdes han sido tantos de mis tormentos. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Entre los Carlos Cuauhtémoc Sánchez, el monje ése que vendió un Ferrari, Richard Bachman y otras luminarias de tan bizarro universo destaca “el maestro”, Mario Benedetti. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Pálidos carámbanos los días sin ti, los días que se dicen viento en los inmensos parajes de la soledad, en los mares que se sueñan abismos infinitos. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Nuestro amor es triste, y a la vez alegre: triste por todos los obstáculos que los senderos desquiciados del destino nos presentan; alegre porque también está hecho de risas, como el confeti que brota, luminoso, de ciertas piñatas cuando las golpean. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Armin, hijo de Segimer, hombre de guerra, señor de los queruscos. ¿A qué temer si, de todas formas, es una batalla perdida de antemano como lo es la vida? Sostén la espada, Armin, y enfrenta a los ejércitos de Roma. Aunque al final Germánico se alce con la Victoria, Germania es libre. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
El tiempo es inapelable y las horas pasan para ya nunca volver llevándose consigo las sonrisas, y las lágrimas, y los días chispeantes que, iluminados por tus ojos, y por la suave cadencia de tu voz, me llenan de alegría. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Otra vez veníamos discutiendo en la limousine. A Britney se le había vuelto a olvidar ponerse los calzones y, como es muy despatarrada, le había pedido a Ulomoco que se detuviera en cualesquier tienda para comprarle unas bragas a mi mujer. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Nuestro amor sólo se daba en los resquicios, en la caricia de la sombra que dejaban los días fastidiosos, llenos de absurdo y vulgaridad. Continuar leyendo
Por: Maribel R.
Ratón ya no es tan chiquitín, así que su mamá decidió irse de vacaciones al campo y pensó que sería bueno dejarlo solo un tiempillo. La ratonera no era muy vieja, pero había unas puertecitas que necesitaban de un arreglo ya que dejaban pasar algo de frío. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
—Lo etá eperando, lo etá eperando, uno huevo con tocino, chico, el deayuno rico, rico, así que levántese el señor que la señora anda encabronaa —dijo mi mayordomo, Ulomoco. Continuar leyendo