Un curso intensivo de literatura

un curso intensivo de literatura

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Harto de los dioses[1] y sabiendo que era imposible conocerlos y darles gusto con las limitadas herramientas mentales de la humanidad el gran filósofo Epicuro definió con unas pocas reglas el arte de vivir y de paso nos quitó (a las personas inteligentes, por lo menos) todo cuidado de ultratumba.

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Recorriendo «Sibaris»

sibaris

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Cuenta Cicerón, o Séneca, no me acuerdo y qué flojera volver a leer tamaños tratados aburridísimos[1], acerca de un hombre voluptuoso que, viajando a bordo de una litera en la que bebía vinos deliciosos, preguntaba a sus esclavos:

—¿Estoy parado o estoy acostado?

Luego de esa anécdota digna de Wilde el aguafiestas de Cicerón o Séneca (ya os dije que no recuerdo) continúa con una pesada disertación acerca de la virtud y otros soporíferos. Continuar leyendo

Ojos azules

ojos azules

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Nada más fácil que ser rubio o pelirrojo y tener ojos azules; eso no tiene ningún chiste, pero poseer cabellos oscuros y ojos azules o grises ya es otra cosa: automáticamente uno se convierte en una especie de dios pagano al que se sacrifican todas las miradas, los suspiros y los más ardientes pensamientos capaces incluso de sonrojar a Mesalina. Continuar leyendo

Las infinitas razones para odiar el periodismo

las infinitas razones para odiar al periodismo

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Con algunas descripciones de su fauna nociva

Ser periodista es tomar la librea del criado y pasearse ufano por la plaza. Es zaherir a don Quijote en el nombre de Sancho Panza y optar por una religión, por una moral de esclavos en lugar de realizar un ideal. Ser periodista es convertirse en un obrero a destajo de las letras. Continuar leyendo

Duendes en el frigorifico

principe nevera

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Cada vez que voy al refrigerador me pregunto si terminaré atrapado en un mundo fantástico lleno de monstruos, soldados, caníbales con cabeza de champiñón, selvas de frutas, verduras gigantes y otros paisajes imposibles que podrían ir a peor si tomamos en cuenta que en algún rincón de la nevera que desafía las leyes del tiempo y el espacio merced a ciertos principios de la física cuántica que sería enfadoso explicar aquí yacen seis latas de cerveza que no encuentro desde hace dos años. Continuar leyendo