Isidro en llamas

isidro en llamas

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

A la memoria de Isidro Portillo

I

Jhon McCoy miró a los cielos entornando los ojos para protegerse de los ardientes rayos del sol. Gotas de sudor perlaban su frente mientras que, a lo lejos, los buitres se daban un festín con los restos de la caravana. Continuar leyendo

Recorriendo «Sibaris»

sibaris

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Cuenta Cicerón, o Séneca, no me acuerdo y qué flojera volver a leer tamaños tratados aburridísimos[1], acerca de un hombre voluptuoso que, viajando a bordo de una litera en la que bebía vinos deliciosos, preguntaba a sus esclavos:

—¿Estoy parado o estoy acostado?

Luego de esa anécdota digna de Wilde el aguafiestas de Cicerón o Séneca (ya os dije que no recuerdo) continúa con una pesada disertación acerca de la virtud y otros soporíferos. Continuar leyendo

Ojos azules

ojos azules

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Nada más fácil que ser rubio o pelirrojo y tener ojos azules; eso no tiene ningún chiste, pero poseer cabellos oscuros y ojos azules o grises ya es otra cosa: automáticamente uno se convierte en una especie de dios pagano al que se sacrifican todas las miradas, los suspiros y los más ardientes pensamientos capaces incluso de sonrojar a Mesalina. Continuar leyendo

Las infinitas razones para odiar el periodismo

las infinitas razones para odiar al periodismo

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Con algunas descripciones de su fauna nociva

Ser periodista es tomar la librea del criado y pasearse ufano por la plaza. Es zaherir a don Quijote en el nombre de Sancho Panza y optar por una religión, por una moral de esclavos en lugar de realizar un ideal. Ser periodista es convertirse en un obrero a destajo de las letras. Continuar leyendo