La ociosidad es la madre de todas las artes y como estaba aburrido me puse a ver las publicaciones de mis contactos en el Facebook donde me encontré a una tal Fulviaa Saracho que se la pasaba subiendo citas bíblicas. Continuar leyendo
Cuando mi tía, Ileana Erosa, viajera incansable, Marco Polo de la familia, vino desde Puebla a visitarnos mis padres aún tenían video clubes y, entre su clientela se encontraba doña Lolis Domínguez, una señora que intentaba venderles unas casas a precios irrisorios. Continuar leyendo
En la red ocurren de las cosas más bizarras siendo el caso que conocí a una niña, una tal Dayrí con la cual, tras haber intercambiado un par de comentarios, me escribe un día: Continuar leyendo
Ratón malo, que es bien malo, se fue al Oxxo (un mini super, por aquello de los lectores extranjeros) blandiendo dos envases de cerveza vacíos, a fin de llenarlos. Continuar leyendo
Cuando Chávez se fue luego de la fiestecita que tuvimos, durante la cual le dije que se acostara, dejó olvidado un anillo. Le había puesto una botella de agua y otra de Gatorade para que no amaneciera bien crudo, cosa que no me valió porque a las cuatro de la mañana me arrancó las sábanas, me jaló de una pata y me obligó a filosofar, Marlboro rojo en mano.
Lo cierto es que dejó bien tendidita la cama que le había prestado, como se usa entre los rancheros castizos, bien educados.
Una vez que conseguí subirlo a un taxi me regresé tambaléandome como el mismísimo Jack Sparrow y me dirigí a mi habitación, pero en eso apareció ante mis ojos un objeto luminoso, que brillaba seductor, en la mesita de la sala.
Era un anillo, a primera vista igualito al que sale en la película y las novelas de “El señor de los anillos”.
Rápidamente cerré las puertas, corrí las cortinas, no fuera que los dioses envidiosos fueran a privarme de los super poderes de Jesús Chávez Marín, quien había dejado el secreto de su fuerza, ahí expuesto, en la mesita de madera barata pintada de caoba inglesa.
Prendí mi pipa y contemplé ante el fuego el anillo para ver si las runas comenzaban a surgir del frío metal, y aunque casi se derritió esa madre, las runas surgieron:
“Goku vs Majin-Boo, made in China”.
Indignadísimo, y para que Chávez viera que soy una persona leal que jamás hubiera pensado en robarle nada, le marqué:
—¡Maestro! ¿Qué clase de anillo es éste? ¿De qué se trata? ¿Le salió en las maquinitas?
—¡Deja ahí, cabrón! Lo que pasa es que tiene un valor sentimental.
Un valor sentimental, ¡un puto valor sentimental! ¡Haced el chingado favor!
El anillo permanece reposando en una bombonera en espera de su legítimo dueño.
En tanto que Voluptuosidad es la palabra se ha vuelto un vicio, sobre todo entre las altas clases sociales, el titular del susodicho blog se ha asesorado para encontrar la imagen que más le conviene, por lo que ha viajado a la ciudad de Nueva York, entrevistándose con los más prestigiosos fotógrafos, quienes le han dado tres opciones, a saber (ignoramos la foto fresona de arriba, que carece de carácter): Continuar leyendo
Se dice que en la Universidad Autónoma de Chihuahua, UACh (una especie de Universidad de Miskatonic), como en todas las universidades, se aloja una serie de parásitos que, merced a sus relaciones políticas, que no a sus méritos, medran, y hasta pasan por grandes intelectuales en las fiestecillas donde se bebe vino barato y se dicen cosas como: Continuar leyendo