Tan horrible que sería casarse

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

I

Imaginaos, había una chica en el Oxxo, hace unos años: parecía una diosa gótica, blanca, de cabello negro, unos ojos profundos en los que cabía toda la tristeza de un hombre: abismos donde se podían soñar poemas desconocidos, ciudades de razas extintas y… todo fue conocer a sus padres.

Lo malo de casarse sería que te imaginas que tu suegro será el dueño de un castillo, amo y señor de una gran biblioteca y de una cava llena de botellas donde habría capturado ángeles, genios, dioses de la antigua Asirio Babilonia y que, charlando tranquilamente, mientras caminamos por sus jardines, te dirá cosas como:

—Efectivamente, Elko, dicen que Asurbanipal tenía una joya engastada en un fino trabajo de orfebrería y, de acuerdo a la leyenda…

Pero no: lo más seguro es que tu suegro tenga vellos en el pecho, use camiseta interior, tenga una panza de tabernero, te invite una cerveza y, horror de los horrores, a ver un partido de fútbol, soccer o americano o, lo que es aún peor, ¡¡¡UN PARTIDO DE BÉISBOL!!!

Mientras tanto tendrás que poner cara de buena gente con tus cuñados, si tienes la mala suerte de tenerlos, ¡¡¡Y DE SUS PRIMOS Y SUS TÍOS Y SUS TÍAS!!!

La apoteosis del horror vendrá cuando te inviten al oficio religioso y, si tu novia es judía, ¡¡¡TENDRÁS QUE VER CÓMO EL RABINO LE CORTA EL PREPUCIO AL SOBRINO DE TU MUJER Y LUEGO, CON SUS LABIOS CUBIERTOS DE BARBA, CONTEMPLAR LA MANERA GROTESCA EN QUE LE SUCCIONA EL PREPUCIO!!!

Debe ser horrible eso de casarse.

Creo que, según leí por ahí, sería más decente que en los funerales arrojaran hacia atrás la corona de flores para ver quién es el siguiente.

II

Te casas con la niña más linda y rubia y en eso salen juntos a un restaurante. Ella insiste en ir con sus papás. Tu suegra usa sandalias y tiene hongos en las uñas de los pies, además usa una enorme cruz de madera en el pescuezo.

Tu suegro es un marxista-leninista, que además trabaja como notario en una administración priísta, de la que estuvieron a punto de correrlo; pero consiguió chapulinear y ahora trabajará en la administración de AMLO. No se le cae del hocico el nombre de AMLO y sus virtudes.

Estás en un restaurante de comida japonesa y tu suegro pide un bolillo para hacerse una torta. En eso aparecen tus amistades, que al parecer no te vieron, y suspiras de alivio: error mayúsculo, ya que en las películas de terror cuando el protagonista suspira de alivio aparece el asesino con tremendo cuchillote, hacha o un pedazo de vidrio, y baña de sangre la lente.

Tus amigos, que son unos snobs insufribles se acercan para saludarte, efusivamente; por más que intentas hacerte pendejo y salirte a fumar un cigarrillo tu suegra dice:

—¿No vas a presentar a tus amigos, Elko?

III

Finalmente Zeena Lavey te hizo caso, así que, previo a haber renunciado a tus dioses ancestrales aceptas a Satanás como tu dios y todo va de perlas: sexo y fama, puras cosas bonitas.

Lo malo es que el hijo adolescente, lleno de granos, siempre tiene cara de esfínter fruncido y te dice cosas como: ¡tú no eres mi padre, viejo pelón!

Aprieta el tubo del dentífrico por la mitad, raya tus libros preciados, algunos incunables, invita a otros adolescentes, que dejan minado a olor de patas y zobacos el cuarto de juegos y la biblioteca y todavía tienes que decir cosas como:

—Mira, muchacho, yo sólo quiero ser tu amigo, no pretendo sustituir a tu padre ni mucho menos.

-¡Te estás follando a mi mamá, pinche viejo pelón!

Total que llevas la fiesta en paz, aunque en las reuniones de los sábados te encuentras con gente de lo más rara.

Llega el fin de semana, vas a descansar y en eso llega, por aquello de la visita conyugal, el ex esposo de Zeena, Nikolas Schrek, con un bat, una pelota, y dos pases para un horrible partido de béisbol, y te ves obligado a invitarlo a pasar a la salita en lo que llega Zeena, quien fue a por una pizza.

El maldito adolescente lleno de granos comienza a hacer payasadas acerca de tu persona. En el inter no puedo dejar de ver que a Nikolas le falta una oreja.

—¿Qué le ves a mi papá?

—No, nada, que ya se van, ¿o no se iban ya?

El tipo dice que efectivamente ya se van, que le salude a Zeena, y que si le puedo prestar un poco de dinero para completar las hamburguesas del “muchacho”.

 

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