Alger Erosa, un dios del rock

 

Mi primo Alger (derecha) me mira (izquierda) preguntándose sobre los insondables designios de los dioses que, en su capricho, le han mandado un demente como primo

Mi primo Alger (derecha) me mira (izquierda) preguntándose sobre los insondables designios de los dioses que, en su capricho, le han mandado un demente como primo

Cuando mis padres me llevaron a Chihuahua, tan lejos de Dios y tan cerca de los gringos, como diría don Porfirio Díaz, dejé de ver a mi querido primo Alger durante seis largos meses. Al encontrarme de nuevo con él fue tanta mi emoción que me saqué de la boca el chicle que mascaba y se lo pegué en la frente.

Y es que Alger es un tipo genial de esos que nunca te fastidian, lo que en mi caso es mucho decir toda vez que, al igual que mi encantador amigo Hannibal Lecter, tiendo a aburrirme muy pronto y a buscar emociones nuevas.

Viendo las excelentes disposiciones de Alger mi tío Rubén quiso hacer de él un hombre del Renacimiento, así que ya veías a Alger con actividades extracurriculares como karate, dibujo, música, literatura védica, matemática no euclidiana, economía, ergonomía, criptozoología, exobiología, poesía del medio oriente, física nuclear. ¡Uf! La lista era interminable, pero a Alger sólo le interesaba la música y el dibujo (además de que tenía el buen gusto de irle a Skeletor y no al ñoño de He-Man) y se volvió guitarrista profesional para horror de mi tío Rubén, quien buscaba convertirlo en un nuevo Lorenzo I’ll Magnífico.

Con la ruina de la aristocracia, clase social que desde antiguo ejerció un activo mecenazgo a diferencia de los burgueses y los altos proletarios, los principios en el arte son atroces: los poetas tienen que escribir como un zafio carretero y meterse a periodistas de tal guisa que si a Leonardo da Vinci le hubiera tocado vivir en nuestros tiempos habría comenzado como rotulista en un supermercado. Los dioses no le ahorraron ese sufrimiento a Alger y ahí lo tenías tocando en un grupo de música tropical. Ya se sabe: percusiones pregrabadas que hacen: “¡dump-dump-dump-dump-dump!” y letras como:

¡Amor, amor, amor!
¡Amor, amor, amor!

¿Cómo te voy a olvidar
si en cada flor estás tuuuuú?

Con un público furioso que aplaudía, coreando:

–¡Eh, eh, eh, eh, eh!

E intervenciones del vocalista en medio de la canción:

–¡Vamos, gente bonita de Yucatán!

¡Amor, amor, amor!
¡Amor, amor, amor!

Stop!

Alger amaneció después de una boda o algo así todo crudote, sudado y en frac y a veinte minutos de una audición para formar parte de la banda de Alejandra Guzmán. Alger se sentía como cucaracha disfrazado de Fantomas entre un montón de tíos que parecían los integrantes de Guns and Roses.

–¡No mames, guey! ¡No mames! ¡Te volaste la barda! –exclamó nuestra querida Alejandra al verlo en esas fachas y Alger, al igual que Francisco I, pensó:

–¡Todo está perdido, menos el honor!

Y se puso a tocar: estaba dentro.

De ahí siguieron muchos éxitos que resumimos de la siguiente manera:

Tuvo sus inicios en la escena rockera de la ciudad de Mérida, Yucatán, con diversas bandas entre las que sobresale La Sombra de Elisa, con la que emigra a la ciudad de México y participa en el Festival Yamaha Music Quest. En el terreno del pop participa con artistas como Ricardo Arona, Alejandra Guzmán, Cristian Castro, Eugenia León, Reyli, entre otros, así como en proyectos en el terreno del jazz como la banda B4, Waldo Madera, Quinto Grado, etc.

A partir del 2007 forma parte de la banda de Alejandro Fernández y simultáneamente desarrolla su propia voz en el terreno del jazz.

Un día el mismísimo Lucifer se atrevió a retar a un duelo de guitarra a mi primo Alger y éste se vio obligado a darle una cátedra de metal: El Chamuco huyó con el rabo entre las patas.

Y es que el cabeceo de mi primo mientras toca no es gratuito http://www.youtube.com/watch?v=EU7fezqr-pM, sino que es la parte visible de su desplazamiento espacio-temporal merced a sus conocimientos de física cuántica que le permiten estar, al mismo tiempo, bebiendo en un pub con Jimmy Hendrix, tomando clases con Paganini y dando un concierto, cosa que se podría explicar con el experimento del gato de Schrodinger y unas cuantas ecuaciones, pero este blog no es de física cuántica y no tengo tiempo de explicar tan elevados conceptos a las masas indoctas.

El año pasado tuvimos el placer de recibir a Alger en Chihuahua cuando vino con Alejandro Fernández así que mi mamá, mi hermana Karla, su esposo Alonso y yo nos lo llevamos de parranda al Smoke House, donde comimos kilos y kilos de esas costillas que se abren con sólo mostrarles el cuchillo, luego nos fuimos a comer pastel y terminamos diciendo incoherencias en el museo de Benito Juárez, vieja casona de adobe donde alguna vez estuvo el centro de la República.

Es una lástima que no haya comprado chicles.

Anuncios

Un comentario en “Alger Erosa, un dios del rock

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s