Alger Erosa, un dios del rock

 

Mi primo Alger (derecha) me mira (izquierda) preguntándose sobre los insondables designios de los dioses que, en su capricho, le han mandado un demente como primo

Mi primo Alger (derecha) me mira (izquierda) preguntándose sobre los insondables designios de los dioses que, en su capricho, le han mandado un demente como primo

Cuando mis padres me llevaron a Chihuahua, tan lejos de Dios y tan cerca de los gringos, como diría don Porfirio Díaz, dejé de ver a mi querido primo Alger durante seis largos meses. Al encontrarme de nuevo con él fue tanta mi emoción que me saqué de la boca el chicle que mascaba y se lo pegué en la frente. Continuar leyendo