Esa noche vinieron los fantasmas. Capítulo III. De vidrio y sangre (Arpegios y fantasmas)

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Esa noche vinieron los fantasmas,
los vi en la esquina y corrí para ocultarme.
La puerta era de hierro:
le puse clavos, le puse barras;
pero los fantasmas golpearon con fuerza
y yo me derretía de miedo
y con cada uno de mis chillidos
ellos reían y reían
y sus voces resonaban,
me estallaban en el pecho
y me convertían
en una especie de molusco
que reptaba por las losas;
y así fue durante años, se disfrazaron
con las formas agudas de mi cuarto,
con muecas de mi imagen al espejo,
con crujidos, insultos y paisajes
que ellos derramaban sobre mí.

Llega el día, el miedo cansa
y nos ponemos a jugar
con muñecos de paja
que sacamos de lo incierto.
Disponible en Amazon
Pulsar imagen

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.