Uxía y Brandán

Por: Maribel R. y Elko Omar Vázquez Erosa

Uxía y Brandán 1

I

Narra Uxía

Allí lo encontré, en la tierra de los sueños. Cerca del bosque había un río en el que yo acostumbraba mojar los pies. Apareció como salido de la nada, entonces me asusté y corrí a refugiarme en la cueva sagrada que cubría la cortina cristalina de la cascada. Continuar leyendo

Ramon y Ramona

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

 

ramon y ramona

I

Acerca de los pajes y de los caballeros

En una humilde cabaña el caballero andante y poeta Brandán departía con su paje, el ratoncillo Ramón, a la luz de una vela de sebo, mientras ambos vaciaban una copa y un dedal de vino, respectivamente: Continuar leyendo

Bécquer en la oficina

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El gran poeta, Gustavo Adolfo Bécquer, grande entre los grandes, posando en traje de domingo en algún paseo de alquiler para fingirse un autor de éxito

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Gustavo Adolfo Bécquer llegó a la oficina de Bienes Nacionales con una terrible resaca. La noche anterior había bebido un poco más de la cuenta y sus febriles pensamientos lo habían llevado a recorrer las calles de Madrid persiguiendo quimeras, rayos de luna y fantásticas visiones. Continuar leyendo

Carta a Peña Nieto

carta a peña nieto

Remitente: Elko Omar Vázquez Erosa. Chihuahua, México.

Destinatario: Enrique Peña Nieto, presidente de la República. Los Pinos, México.

Queridísimo Quique:

Antes que nada quisiera felicitarte porque has conseguido que este pueblo lleno de malagradecidos, “hijos de la prole”, como diría tu hija Paulina, abandone gradualmente su grosero materialismo y vuelva los ojos, de nuevo, a las cosas espirituales, y es que tus drásticos ejercicios filosóficos motivan por todos lados a que la gente escudriñe los cielos y aguarde prodigios ya que se ha soltado el rumor de que “si los pendejos volaran oscurecerían el cielo” y esperan verte aparecer, ingrávido y triunfante, al frente de todo tu gabinete y de las cámaras de diputados y senadores[1]. Continuar leyendo

El velo ingravido

el velo

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Mi novia y yo nos encontrábamos en la cafetería de la Facultad de Filosofía y Letras: yo devoraba una torta de lomo de puerco con salsa verde picante y ella uno de esos vasitos llenos de yogurt, granola, pasitas y demás porquerías que comen las mujeres, fingiendo que lo disfrutan para hacernos sentir unos cavernícolas. Continuar leyendo