Soy la ciudad del llanto

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

soy la ciudad del llanto

Bela Lugosi, Vincent Price y Ratón Malo nos encontrábamos en una zona pantanosa, a orillas de la carretera, contando historias de fantasmas cuando Bela, quien se acababa de administrar una dosis de heroína con la hipodérmica, comentó: Continuar leyendo

Acerca de los valores morales

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

acerca de los valores morales

Meditando, sobre la concatenación fenoménica del Universo, mientras fumaba unos excelentes cigarrillos de boñiga —baratísimos, eso sí— debo confesar que me parecen tan hermosas las campañas que por la ética y las libertades humanas se permiten los medios de comunicación, si bien tienen asuntos más interesantes qué realizar, como por ejemplo recoger las luminosas declaraciones de los políticos por cuya existencia jamás —y es que no nos alcanzaría la vida— jamás terminaremos de agradecer, y que Dios guarde durante muchos años a estos próceres. Continuar leyendo

Los cardenales de la muerte

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

los cardenales de la muerte

I

En el amor todas las cumbres son borrascosas.

Donatien Alphonse François, marqués de Sade

Caín: Letras… voces malditas… susurros de la noche. Aquellos días sepultados en el olvido yo te buscaba y al mismo tiempo quería huir de ti. Eras como un hermoso puñal hecho de plata amarga labrado con arabescos, y era tal la fascinación de verlo cortar mi carne… Continuar leyendo

Obsesion por la fragancia

narguile

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Cuando llegó mi cigarro electrónico, un itaste CLK 1280, me pareció que tenía entre mis manos una bellísima pieza de alta tecnología, algo que sólo podía provenir del futuro.

El claromizador contaba con una boquilla transparente que lanzaba reflejos cristalinos y que se adaptaba perfectamente a la batería, en la que convivían tonos cromados y un esmalte aperlado herido por líneas que semejaban circuitos y extrañas figuras geométricas. Continuar leyendo

Recorriendo Ciudades de sal

ciudadesdesal

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

No sé quién de los dos fue el de la idea, si mi hermano Ricardo o mi amigo Víctor Marrufo. El caso es que, cuando cursábamos nuestros estudios universitarios apareció publicado en el periódico que se filmaría una película en Hollywood y que necesitaban extras mexicanos. La nota periodística daba la dirección de un hotel para el casting, soltaba el nombre de la actriz Jennifer López y nada más. Continuar leyendo