Por: Elko Omar Vázquez Erosa
El día en que los ángeles
decidieron castigarnos
blandieron espadas de fuego
y sembraron lágrimas. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
El día en que los ángeles
decidieron castigarnos
blandieron espadas de fuego
y sembraron lágrimas. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
La abuela contaba historias,
compartía sus tesoros
de quimeras y dragones
bebiendo leche y horneando el pan. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Agujas de tristeza,
inmensas, desgarradas.
Un cielo cubierto de dragones,
de luminiscencias aserradas
que hienden la montaña. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Cíbola, ciudad situada en medio
de los vientos y las sombras
que no recuerdan el hechizo,
que no recuerdan la plegaria
de los ángeles. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Flor, no te marchites, un cementerio duele sin ti, y entre estos muros de piedra, lejos de todo lazo exterior, nos tiñe un silencio de muerte que irrita el alma de los vivos y, ¿quién sabe?, quizá también a los que no se fueron.
El zumbido de los moscos, pequeños alaridos infernales; las espinas de un rosal, para hacerme una corona. Y me pregunto si soy el señor de este paraje, o simplemente un prisionero.
Los espíritus callaron y legiones de insectos bailaban a mi alrededor, y el humo del incienso me hizo llegar miles de experiencias; y a través de la distancia, a través de este mar de suaves ondulaciones, tu rostro presente en los médanos del tiempo. ¡Frío y cruel es tu recuerdo!, si tan sólo, nunca te hubiera conocido. Continuar leyendo
Tú lo negarás todo,
y yo miraré la lluvia
caer al pie de los faroles,
y mis ojos recorrerán
las duelas de la casa
para cosechar insomnios, Continuar leyendo
Escucho a los dioses de la lluvia,
miro como huyen los pájaros
y veo diluirse los ranchos lejanos.
Huele a tierra mojada,
huele a tu pelo, Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
La noche quedó atrapada en tus ojos, abismos azules donde yo podía imaginar océanos infinitos que me devolvían, inmediatamente, a la textura sedosa de tus rubios cabellos.
Siempre incandescente, siempre, dama luna, siempre… Continuar leyendo