Mario Flores, unleashed

mario flores unleashed

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Durante la administración de Juan Blanco como presidente municipal de Chihuahua los úrdalos, bola de salvajes de la fuente y la tribu de Urdar (así nos hacíamos llamar) trabajábamos en el Departamento de Comunicación Social, por lo que teníamos que cubrir el PBR, pero podíamos tomarnos unas cervezas mientras filmábamos, sacábamos fotos y escribíamos boletines de prensa.

Era increíble ver a los vaqueros montando unos toros enormes al ritmo del Heavy Metal, en medio de un juego de luces, explosiones y regueros de chispas.

Gabriel Ávila y yo estábamos viendo el espectáculo mientras Mario Flores iba por otra ronda.

—¡Elko! ¡Gabo! —gritó Mario ya que traía las manos ocupadas y un tipo enorme no quería dejarlo pasar.

Gabo reaccionó con rapidez, agarró del hombro al tipo, le clavó los dedos en la carne y lo apartó mientras decía:

—¡No te pases de rosca!

Cuando terminó el PBR seguíamos con cuerda y Juan Campos propuso ir al bar “El Cráneo” para continuar escuchando metal y bebiendo cerveza.

—¡La noche es joven! ¡Vamos a seguirla! —exclamó Juan—. ¡Satanás nos protege!

Gabriel dijo:

—Pero andamos con ropa vaquera.

—Bueno —intervine—, hay muchos ejemplos de rockers que usan botas y sombrero: Cinderella, Bon Jovi, Guns and Roses.

Mario estuvo de acuerdo pero los guardias de “El Cráneo”, unos ignorantes insufribles, nos obligaron a dejar los sombreros en el coche.

Había un grupo buenísimo que interpretó a todo pulmón éxitos como “Breaking the law”, “666, the number of the beast”, “Mr. Crowley” y muchos otros. Estábamos emocionadísimos y nos quedamos hasta el cierre.

Una vez en el estacionamiento una tía algo entrada en años y en carnes y que iba disfrazada de Morticia nos mostró el dedo medio de cada mano mientras vociferaba:

—¡Putos cheros montaperros! ¡Váyanse a follar una vaca o a que les dé por el culo un caballo!

Entonces el demonio familiar de Mario lo condujo a los éxtasis de la filosofía y comenzó una danza hecha de pura furia dionisíaca:

—¡También somos rockers, tía! —gritaba Mario mientras hacía la “mano cornuta”.

Mario se desabrochó la camisa hasta el vientre:

—¡Mira, tía! ¡Como Ronnie James Dio! ¡Rainbow in the dark!

Mario se había transformado de una persona muy parecida al Principito en un espíritu vengativo del metal. La tía gritó:

—¡Pinche Woody! ¡Rancheros de mierda!

Mario se metió los pantalones en los tubos de las botas. Nosotros lo imitábamos.

—¡Cheros putos! —gritó la gorgona—. ¡Son los mariconcitos de Broke Back Mountain! ¡Que les den por el culo!

Mario se empinó y comenzó a golpearse las nalgas: nosotros lo imitamos.

—C’mon baby! C’mon!

Finalmente alguien intervino y se llevó a la beoda.

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