Por: Elko Omar Vázquez Erosa
La esperaba, ella me miró
a través de los cristales del vehículo. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
La esperaba, ella me miró
a través de los cristales del vehículo. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Aguardo con paciencia
lavando las llagas de mis pies
a un lado de la fuente.
Un monasterio de silencios
te recuerda, te sueña y te dibuja. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Poco después de la lluvia
unas nubes entre los cerros
y una dosis de melancolía
en el perfume de la tarde. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
A “L”, un hombre robusto, de pequeña estatura, todos le teníamos un terror saludable; menos el licenciado Payán, quien era un necio absoluto y total.
Una vez “L” agarró, con todo y silla, a un grandote, en TV Azteca, y lo tiró, en esa silla con rueditas, por las escaleras, sólo por el placer de hacer el mal: el grandullón se puso a chillar y «L», quien siempre tenía una sonrisa aterradora, nada más se reía.
Y “L” brincaba para golpear el rostro del grandullón, quien únicamente atinaba a chillar más. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Se dice el pecado; pero no el nombre del pecador, salvo por sus iniciales: los que tengan ojos para ver, que vean, y los que tengan oídos para oír, que oigan.
JLG fue comisionado para hacer un reportaje de fondo sobre el hospital neuro psiquiátrico de la ciudad de Chihuahua y El Heraldo de Chihuahua fingió su internamiento, por esquizofrenia.
Hicieron la hoja, firmada y sellada por uno de los psiquiatras más prestigiados de esta ciudad y lo internaron. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
A veces, en verano, veo deformarse
las casas lejanas donde nacen
aves y culebras de un soplo ardiente. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Si por un momento
sintieras nostalgia
del tiempo que pasabas
en mis brazos, Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa

La llanura…
abruptamente cortada
por cerros y hondonadas. Continuar leyendo
Por: Luis Arcas González
2 de octubre de 2018
Sangre, huelo a sangre y soy gran fumador, que apenas huelo.
Ese olor que me llega no es de una nariz rota ni de una brecha por un golpe en la cabeza… Huelo a ríos de sangre de gentes que desean darla por no sé cuál ideal… Ojalá me equivoque.
Si creyera en Dios, rezaría por ellos. Continuar leyendo