Arnold Huitzilopochtli

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Arnold Huitzilopochtli

I

—Hijo, bájale a las tortillas: te estás poniendo gordo —dijo mi mamá y yo me enojé.

—¿Qué? ¿Gordo yo? ¿Pero qué te pasa, mamá?

—Bueno… llenito. Continuar leyendo

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Un ruco alivianado

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

 un ruco alivianado

Me encontraba nostálgico: ya sabéis, eso de que uno comienza a volverse viejo y recuerda los desastres juveniles, así que escuchando algo de música punk decidí hacerme un corte de cabello, un peinado y un tinte que representara la revolución anarquista en su más cruda expresión. Continuar leyendo

En búsqueda de una imagen

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Por: Elko Omar Vázquez Erosa

En tanto que Voluptuosidad es la palabra se ha vuelto un vicio, sobre todo entre las altas clases sociales, el titular del susodicho blog se ha asesorado para encontrar la imagen que más le conviene, por lo que ha viajado a la ciudad de Nueva York, entrevistándose con los más prestigiosos fotógrafos, quienes le han dado tres opciones, a saber (ignoramos la foto fresona de arriba, que carece de carácter): Continuar leyendo

Instrucciones para joder a Alberto Espino

Durmiendo la mona en el Municipio.

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Todo comenzó cuando llegué muy desvelado al trabajo, para variar.

Había un cheque enorme de esos de plástico que salen en la tele en ceremonias lacrimosas donde el alcalde le entrega un dinerín a una familia pobre y esas cosas, ya sabéis, y todo lo que yo quería era dormir sobre ese chisme, pero Dios no endereza jorobados ni cumple caprichos y se me apareció Juan Diego en calzones: Continuar leyendo

Molestando a Lutero

Lutero, con la cara de cochino que lo caracteriza (ufa, me salieron las raíces ibéricas).

Lutero, con la cara de cochino que lo caracteriza (ufa, me salieron las raíces ibéricas).

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Me encanta fastidiar a los burgueses[1]. Me temo que un día de estos me van a matar por ello. Mientras tanto os divierto:

Todo ocurrió en Temósachi, estaba yo muy ebrio y acababa de leer a Mafalda. Merced a una situación que se explica mediante la física cuántica (un día os explico esas fascinantes teorías) me vi de pronto en una habitación sombría de paredes gruesas, de piedra. Continuar leyendo