Un gobernante ilustrado

Por alguna desconocida razón en la foto aparece el gobernador de Chihuahua, César Duarte. Sospechamos que el editor andaba pedo y, en tanto que no lo hemos podido localizar para que remedie tamaño desfiguro, "Voluptuosidad es la palabra" pide una atenta disculpa a sus lectores.

Por alguna desconocida razón en la foto aparece el gobernador de Chihuahua, César Duarte. Sospechamos que el editor andaba pedo y, en tanto que no lo hemos podido localizar para que remedie tamaño desfiguro, «Voluptuosidad es la palabra» pide una atenta disculpa a sus lectores.

I

La taza de café humeaba en el escritorio del gobernador de Rancholandia, don Epifanio Alatorre, quien atacaba con entusiasmo la enorme bandeja, llena a rebosar, de rosquillas de chocolate. Continuar leyendo

El asesinato de la imaginación

El asesinato de la imaginación

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Parece que en nuestros días hemos perdido algo de la inocencia que durante siglos había caracterizado a la humanidad. Nos hemos vuelto unos seres pasivos, meros tentáculos de la televisión o de nuestros centros de trabajo. En este orden de cosas, ¿dónde queda la imaginación? ¿Y el goce estético? Continuar leyendo

Carta a Lovecraft

lovecraft

Destinatario: H. P. Lovecraft. 598 Angell St. Providence, Rhode Island.

Remitente: Elko Omar Vázquez Erosa. Chihuahua, México.

Mi querido Howard:

Mis manos tiemblan de horror ya que la casa se ha llenado de presencias ominosas que provienen de una realidad putrescente, extraviada en los mares de la locura, más allá de los sueños de Cotton Mather y del lago de Hali. Continuar leyendo

Carta a Drácula

 cantos-de-vampiros

Destinatario: Voivoda Vladimir Vlad Dracul, castillo Poenari, Rumania.

Remitente: Elko Omar Vázquez Erosa, Chihuahua, México.

Queridísimo Vlad:

Antes que nada un afectuoso saludo. Espero no interrumpirte mientras empalas a alguno de tus enemigos en los calabozos de tu encantador castillo, donde pasamos tantas noches deliciosas escuchando los alaridos de los turcos al tiempo que cenábamos plácidamente, tú con una copa de sangre y yo con varias botellas del tokay de tus magnificas bodegas y ese pollo asado que tantos elogios mereció de Jonathan Harker.

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