La Republica

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

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Goethe estaba irreconocible: agarraba a patadas al pobre viejo malagradecido y, pese a que el anciano ya había mordido el polvo, Goethe se ensañaba con sus pellejos y su lamentable esqueleto, cuyas máximas tanto citan los «abogangsters» y otros individuos —incluso clérigos— poco o nada recomendables. Continuar leyendo

El grifo descompuesto

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

 

Si pones atención (por cierto la entrada del primer párrafo no lleva sangría, maldita sea: ¿qué voy a hacer con esta basura de blog?) el grifo descompuesto ejecuta una sinfonía de cristal.

En realidad las hadas del grifo descompuesto se portaban tan mal que terminaron en la cocina de los poetas malditos.

Los árboles me escupen sus hojas amarillas: lo malo de tener responsabilidades es que el otoño deja de ser poético y se vuelve una cuestión de aspectos económicos.

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Viajando de aventón

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

viajando de aventon

Paulino Manuel Gonzalo de la Garza Iturbe y Mont Blanc viajaba rumbo a la Sierra Tarahumara a bordo de su nuevo automóvil, que le había comprado «papi», cuando lo vio: se trataba de un jefe indio, recién emergido de las profundidades del bosque: el jefe llevaba calzón de manta, unos colguijes hechos de huesos, sandalias fabricadas con restos de neumáticos y cuero y en su rostro, curtido por cientos de soles e inviernos, se traslucía el silencio altivo de su raza. Continuar leyendo