Ojos azules

ojos azules

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Nada más fácil que ser rubio o pelirrojo y tener ojos azules; eso no tiene ningún chiste, pero poseer cabellos oscuros y ojos azules o grises ya es otra cosa: automáticamente uno se convierte en una especie de dios pagano al que se sacrifican todas las miradas, los suspiros y los más ardientes pensamientos capaces incluso de sonrojar a Mesalina.

De haber sido favorecido con esas características yo me pasaría el tiempo mirándome al espejo y me amaría a mí mismo todavía más, si tal cosa es posible.

En los restaurantes de lujo le diría a los camareros:

—¿Sí notó que tengo los ojos azules?

Y ellos, demudados, responderían:

—¡Sí, señor!

—¡Tengo los ojos azules, demonios! ¡Atiéndanme a cuerpo de rey!

A los camareros ni se les pasaría por la mente escupir en mi comida y hasta me darían propina por el privilegio de servirme.

En los aviones las azafatas me pondrían más whisky y me pedirían mis datos para visitarme cada vez que les fuera posible.

Recibiría múltiples propuestas de matrimonio por parte de bellas y ricas herederas y, por mirar ellas al abismo yo les devolvería una mirada gélida, castigadora (como se supone que haga el abismo).

Si tuviera los ojos azules comería más helados y menos habas, ¡ups!, perdón por el desliz pseudo borgiano. Me corrijo:

Si tuviera los ojos azules o por lo menos una estrella en la frente, según proponía Jaime Sabines que lleváramos los poetas, no necesitaría escribir tantos libros ni alimentar este blog tan latoso.

Disponible en Amazon
Pulsar imagen

4 comentarios en “Ojos azules

  1. El color de ojos no importa. Lamentablemente el racismo está en todos lados. pero no por tener los ojos azules te van a tratar bien. deberías verlo desde otro punto de vista. te puedo decir que aquí a la gente de ojos de color los ven como bichos raros.

    Me gusta

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.