Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Si por un momento
sintieras nostalgia
del tiempo que pasabas
en mis brazos, Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Si por un momento
sintieras nostalgia
del tiempo que pasabas
en mis brazos, Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa

La llanura…
abruptamente cortada
por cerros y hondonadas. Continuar leyendo
Por: Luis Arcas González
2 de octubre de 2018
Sangre, huelo a sangre y soy gran fumador, que apenas huelo.
Ese olor que me llega no es de una nariz rota ni de una brecha por un golpe en la cabeza… Huelo a ríos de sangre de gentes que desean darla por no sé cuál ideal… Ojalá me equivoque.
Si creyera en Dios, rezaría por ellos. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Él seguía buscando
las fuentes del río,
él seguía todos los hilos, Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Por el camino de la ciénaga,
bajo los jirones verdes
que cuelgan de los árboles, Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Las luces distantes
siempre imaginan
mujeres sin rostro, Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
En la cabaña de caramelo de Tavito y Clío, en ese reino de juguetes pletórico de soldados de plomo, muñecas, payasos, trenes y pelotas; en ese reino, asoma la tristeza.
Una mariposa vuela junto a las ventanas de azúcar transparente. Tavito ya no juega, está sentado en un rincón, observando a una cucaracha con la panza para arriba.
—Tavito, ¿quieres un dulce? —ofrece Clío—. Aghar los trajo.
Tavito se lleva la golosina a la boca y le parece tan insípida. Las vagas siluetas que se deslizan por las paredes le recuerdan que es sólo un prisionero; mira a su pequeña hermana, y teme por ella. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Yo te buscaba nombres en el mar
y en lo más profundo de mi nostalgia Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Tú me recuerdas valles de azucenas,
el graznido lejano de las bubias
celebrando la belleza del mar,
armonía de trigo
al roce de los vientos. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
En el breve contacto de mi rostro
con tu pelo de seda entretejida
de noche y de perfume
se esconde mi alegría, tenue roce, Continuar leyendo