Relato de una de mis recientes experiencias sexuales extremas

Por: Luis Arcas González

Relato de una de mis recientes experiencias sexuales extremas

Nota del editor: Con el elevado propósito de ilustrar a las masas indoctas e imprimir algo de seriedad y rigor científico al blog incluimos el Consultorio de Luis Arcas para mujeres desesperadas donde las lectoras podrán obtener una luz que les ayude a resolver sus problemas, además de que se recogerán algunos apuntes sueltos sobre las reflexiones de este ínclito pensador cordobés:

 

Hablaba por internet con mi amigo mexicano de Chihuahua confesándole que llevaba tiempo con sucesos de mala suerte.
Él me informó que estaba siendo víctima de un “mal de ojo” o de algún tipo de conjuro.
Me aconsejó un remedio que decía que era lo más para mis males: meter un limón en el bolsillo del pantalón y tenerlo una semana y después abrirlo junto a un cuenco de sal y, diciendo unas frases, echarle sal al limón y tirarlo lejos.
Yo no creo en religiones ni en brujería ni santería ni nada que no concuerde con la ciencia pura y dura.
No obstante, en un momento de debilidad, pensé que no me costaba nada llevar un limón en el bolsillo y que la sal no vale casi nada.
Una noche me encontraba sólo tomando una copa y leyendo en el bar de debajo de mi casa cuando aprecié que una mujer no paraba de mirarme y sonreírme.
En un momento dado, necesité ir a miccionar y al levantarme se me acercó la señora muy cerca y me dijo a la oído que yo era como un torero con taleguilla echándome mano subrepticia al limón y apretándolo fuertemente.
El limón, que llevaba ya seis días al calor de mi cuerpo, reventó y soltó su zumo por toda mi entrepierna empezando su función de escocer.
La mujer, notando en su mano la humedad me dijo: “Además precoz. Eso te lo quito yo a lametones”.

Corrí al aseo del bar, que tenía el pestillo de la puerta roto y me bajé los pantalones y calzoncillos para lavar mis partes pudendas, que me ardían por la acidez del limón, cuando entró esa mujer y al verme como me encontraba se agachó y empezó a chupar.
Curiosamente, que yo entonces no lo sabía, esa mujer había estado hacía un rato con su dentista que había probado con ella un innovador sistema de limpieza de dentadura a base de ultrasonidos mezclados con una pasta a base de bicarbonato sódico.
La mezcla del zumo de limón con los restos abundantes del bicarbonato reaccionaron y ella sintió una explosión en su boca que no pudo soportar y salió corriendo y gritando mientras una espuma dolorosa le inundaba y se le escapaba por sus labios rociando su mentón, su cuello y su pecho.
Los parroquianos del bar, al ver salir a esa mujer que se quedó parada gritando y espumando, reaccionaron de forma distinta. Uno intentaron acercarse a ella para ayudarla, otros se quedaron impasibles y algunos se marcharon como quien no quiere la cosa.
Casualmente, en una esquina del bar había un grupo de personas. Eran como diez y ocupaban tres mesas juntas.
Se trataba de la junta directiva de la Sociedad de Parapsicología y Sucesos Inexplicables de la ciudad.
En ese momento se encontraba hablando el presidente, que llevaba como una media hora sin darle la palabra a nadie en defensa de la no existencia de los zombis contra otras tesis de los asociados, entre ellos el secretario que llevaba años queriendo ser presidente.
El presi paró su verborrea, abrió los ojos como platos de postre, empezó a temblar y dijo: “CORRED POR VUESTRAS VIDAS”
Ahí fue el momento del caos.

Los parroquianos y la junta salieron corriendo fuera del bar en desbandada. Todos menos uno.
El secretario vio el momento de su vida de demostrar su creencia en los zombis y la posibilidad de convertirse en presidente y aguantó.
Cuando la mujer corrió y salió del local, él la persiguió con una botella de refresco en mano, en el intento de neutralizarla reventándole la cabeza, como así hacen en todas las pelis de zombis.
Por otro lado, una vez se fue esa mujer del aseo, pude lavarme mis partes pudendas escocidas con abundante agua y cuando me estaba secando con papel higiénico entró una jovencita asustada que huía del tumulto y al verme cerró la puerta y me dijo: “Creía que iba a morir por una zombi y ahora sé que Dios existe… voy a vivir contigo”.
Resumiendo:
1.- El presidente de la Sociedad de Parapsicología y Sucesos Inexplicables ha desaparecido. Fuentes fidedignas indican que puede estar en un monasterio no pudiendo indicar si en el Tibet o en Burgos.
2.- La mujer que me procuró acabó con cinco puntos de sutura en la cabeza por un botellazo y no presentó cargos porque se casó con el secretario de la sociedad ya que se enamoró de él. Él por su parte tuvo que decidir entre 10 años de prisión o casarse y decidió.
3.- El bar, lugar de los sucesos, es ahora la sede de cinco sociedades de parapsicología y sucesos inexplicables y una sobre el amor “¿E qui lo sa?
4.- Yo salí vivo y desgastado, que la niña tenía tarea.
No sé. A veces pienso que ya no estoy para estos trotes

 

 

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