La piara

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

El día fue abrumador para Enrique, los clientes no cesaron de gritar, pero al fin llegó la hora de volver a casa. En el camino rentó una película, compró unos cigarros y no se detuvo hasta alcanzar su meta.

Enrique abrió la puerta para encontrarse con que su esposa e hijos se habían transformado en puercos; era más de lo que podía soportar y estalló furioso.

—¿Qué? ¡Yo rajándome la espalda en la tienda y ustedes ya se lo tragaron todo! ¡Me dan asco!

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Océanos de tiempo

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Flor, no te marchites, un cementerio duele sin ti, y entre estos muros de piedra, lejos de todo lazo exterior, nos tiñe un silencio de muerte que irrita el alma de los vivos y, ¿quién sabe?, quizá también a los que no se fueron.

El zumbido de los moscos, pequeños alaridos infernales; las espinas de un rosal, para hacerme una corona. Y me pregunto si soy el señor de este paraje, o simplemente un prisionero.

Los espíritus callaron y legiones de insectos bailaban a mi alrededor, y el humo del incienso me hizo llegar miles de experiencias; y a través de la distancia, a través de este mar de suaves ondulaciones, tu rostro presente en los médanos del tiempo. ¡Frío y cruel es tu recuerdo!, si tan sólo, nunca te hubiera conocido. Continuar leyendo

Acerca del Tonayan

Tonayan

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

—Así que van al estanque a platicar de literatura. ¿Y qué llevan para beber? —nos preguntó mi tío Elco a Miguel y a mí, ya que nos encontrábamos de visita en el rancho “El Refugio” para tomarnos unas vacaciones literarias, en contacto con la naturaleza. Miguel abrió una mochila donde brillaban como rubíes unas latas rojas de cerveza, aderezadas con trozos de hielo que semejaban diamantes. Continuar leyendo