
El autor, metido en los problemas de un super star encabronadamente guapo, intenta pasar desapercibido usando gafas oscuras
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
I
Cerré el negocio y suspiré:
—¡Dios!, un aristócrata y un artista de mi categoría no debería ser un maldito mercachifle, pero al menos no tengo jefe, nadie me grita y cuando llegue a la casa me voy a beber media botella de merlot, además de ver una película de terror, por ejemplo Quemaduras de cigarro. Continuar leyendo

