Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Lo siento, siempre sí me quedaba una pluma entre los tiliches; de otra forma me hubiera dado pereza y jamás se me ocurriría encender la “compu” para escribir tan relucientes palabras y ellas, huérfanas de mí, tendrían que haberse hecho adoptar por un genio futuro. Continuar leyendo

