Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Ella buscaba el anillo
en los nidos de los cuervos:
formaba parte
de un viejo poema Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Ella buscaba el anillo
en los nidos de los cuervos:
formaba parte
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Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Alarma la codicia de unos cuantos, codicia que pone en peligro a todos los seres vivientes del planeta con la atroz deforestación que sufre la selva del Amazonas; con la tala de distintas especies en México para satisfacer al sector maderero y al mercado del aguacate ante la complacencia de las autoridades; con la desaparición de ingentes cantidades de hectáreas de bosque en Borneo para dar paso a plantas de palma aceitera.
Desde tiempos inmemoriales los árboles han sido sagrados para diversas sociedades: en Mesopotamia y Babilonia el Kiskanu era el árbol cósmico y se le representaba como una palmera, mientras que en el Antiguo Egipto el sicomoro estaba dedicada a la diosa del amor y la belleza, Hathor, así como a las diosas Nut e Isis; a esta última se le conocía como “La dama del sicomoro”. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
En las grietas de un árbol
pude ver insectos
que eran como joyas
y constelaciones;
ellos hablaban
de un mundo antiguo
como la vida y la magia, Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Junto al cerco, en la pradera
y bajo las nubes rojas del crepúsculo
tu figura, imaginada una vez más. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Escapar…
y ser de arena
—un palacio de arena—
reloj de arena.
Escapar…
y ser infinito
y soñar en los valles
que visita la luna
cuando busca un hombre
para amar. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Dices que ya no tienes
caricias para darme,
que ya no vuelves,
que no importan las razones
de todos conocidas,
menos por mí. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Mi primo Elco, “Tito” de cariño, se encontraba en el solar de la casa del pueblo en compañía de varios de sus compinches reparando, por centésima ocasión, a “La Chola”, una vieja camioneta pick up o “troka”, como les dicen en Chihuahua; muy a pesar suyo a ese trasto antediluviano le era diferida, una y otra vez, una merecida jubilación y gimoteante y todo aún era capaz de trasladar enormes haces de leña, pacas de alfalfa, chanchos y hasta piedras, ello a pesar de los bárbaros tratos que recibía por parte de mi primo, como en aquella ocasion cuando se quedó sin gasolina y Tito la obligó a continuar su camino hasta el rancho a punta de diáfano, en medio de un concierto de tosidos, emitiendo humaredas y sacudiéndose como una revolvedora de cemento. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Asumo que usas lentes; pero si no los usas puedes adquirirlos, por un módico precio, en cualquier supermercado, o en una página china.
El siguiente paso es robarle a tu mamá, a tu tía o a tu hermana, o a quien se deje, un ejemplar de la revista Vanidades (de preferencia una edición antigua para que puedas leer alguno de los divertidos relatos de Elizabeth Subercaseux). Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
La tormenta difumina el paisaje
con tonos bíblicos;
las golondrinas se guarecen
en las vigas del cobertizo
y una camioneta va, penosamente,
por el camino cercado de púas
y de verdes pastizales. Continuar leyendo
Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Escribo junto al lago
las memorias
de los días en que bebía
el agua clara de tus manos. Continuar leyendo