En relación a los árboles

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Alarma la codicia de unos cuantos, codicia que pone en peligro a todos los seres vivientes del planeta con la atroz deforestación que sufre la selva del Amazonas; con la tala de distintas especies en México para satisfacer al sector maderero y al mercado del aguacate ante la complacencia de las autoridades; con la desaparición de ingentes cantidades de hectáreas de bosque en Borneo para dar paso a plantas de palma aceitera.

Desde tiempos inmemoriales los árboles han sido sagrados para diversas sociedades: en Mesopotamia y Babilonia el Kiskanu era el árbol cósmico y se le representaba como una palmera, mientras que en el Antiguo Egipto el sicomoro estaba dedicada a la diosa del amor y la belleza, Hathor, así como a las diosas Nut e Isis; a esta última se le conocía como “La dama del sicomoro”. Continuar leyendo

Exacta relación de los hechos maravillosos acaecidos cuando mi primo Elco debutó en el oficio de sacamuelas

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Mi primo Elco, “Tito” de cariño, se encontraba en el solar de la casa del pueblo en compañía de varios de sus compinches reparando, por centésima ocasión, a “La Chola”, una vieja camioneta pick up o “troka”, como les dicen en Chihuahua; muy a pesar suyo a ese trasto antediluviano le era diferida, una y otra vez, una merecida jubilación y gimoteante y todo aún era capaz de trasladar enormes haces de leña, pacas de alfalfa, chanchos y hasta piedras, ello a pesar de los bárbaros tratos que recibía por parte de mi primo, como en aquella ocasion cuando se quedó sin gasolina y Tito la obligó a continuar su camino hasta el rancho a punta de diáfano, en medio de un concierto de tosidos, emitiendo humaredas y sacudiéndose como una revolvedora de cemento. Continuar leyendo

Instrucciones para echar un sueñecito en la oficina aunque te estén vigilando con una fastidiosa cámara

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Asumo que usas lentes; pero si no los usas puedes adquirirlos, por un módico precio, en cualquier supermercado, o en una página china.

El siguiente paso es robarle a tu mamá, a tu tía o a tu hermana, o a quien se deje, un ejemplar de la revista Vanidades (de preferencia una edición antigua para que puedas leer alguno de los divertidos relatos de Elizabeth Subercaseux). Continuar leyendo