Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Acaricias la mañana
con una piel desconocida
y sonreímos al espejo
confiados en la magia
reencontrada.
Los pequeños rituales,
el dulce toque de tus manos
y toda la felicidad
sin historia ni cantar.
Lejos la desdicha,
las cenizas, la violencia
que antes creímos
parte inseparable
de la vida.

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