Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Noche, tú conoces los demonios,
los pasos, los secretos del amante
y la brisa de las rosas prohibidas
en el centro del jardín.
Noche de piedra y zarzas,
vestigio de diamante
y de la piel ardiente
en los aullidos de lo oscuro.
Noche, no me mires así,
no me arranques las lágrimas,
no me llenes de soles extraños
y de explosiones en la sangre.

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