Por: Elko Omar Vázquez Erosa
El sueño permanece claro,
sabio y fuerte
en la plenitud de la belleza,
en parajes de adobe
salpicados con hierba,
en el sol que se oculta
y en una fogata
acompañando el rasgar
de la lira,
en lontananzas brillantes
de una carretera que lleva
al país de las hadas.

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