Préstame mil pesos

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Para un hombre como yo, que es atosigado por sueños tan vívidos y fantásticos, que algunas noches creo ya haber despertado para encontrarme en otro sueño, y luego en otro… sueños llenos de maravilla y terror donde existen antiguos palacios, ciudades delirantes, caravanas de razas olvidadas, es un verdadero desperdicio haber soñado algo tan vulgar y que a continuación me permito relatar:

Soñé que todavía era reportero y que el actual gobernador, C.D. (se dice el pecado; pero no el pecador) seguía siendo diputado. Por alguna razón me encontraba en el aeropuerto, acompañándolo para que tomara un vuelo (creo que lo acababa de entrevistar) y él me dijo:

Oye, Elko, ¿me puedes prestar mil pesos?

En un zeptosegundo pensé: “caray, con lo que ganan estos cabrones, el ritmo de vida que han de llevar, para que este señor le esté pidiendo dinero a un pobre hombre de letras, quienes siempre andamos apurados. ¿Es que no sabe lo poco que se gana y lo mucho que se gasta nada más en cigarrillos y licores para producir un mísero poema, o un pequeño cuento?”

Recordaba haber cobrado dos mil pesos de un artículo que le corregí a un político para que pareciera que sabía escribir, y lo traía en el bolsillo derecho en billetes de diversa denominación. Reflexioné al respecto: “ya es viernes, y con este dinero esperaba invitar a Isabel a cenar, y luego a un hotelito barato; pero decente: si le presto mil pesos seguro no me los paga; pero si no se los presto, capaz que luego se me ofrece”.

Ya sé: voy a meter la mano al bolsillo, saco un solo billete y le digo que es lo único que traigo, si mucho sale uno de 500; ojalá sea uno de 100”.

Saqué la mano y Sor Juana Inés de la Cruz, la muy traidora (como si ella no hubiera pasado apuros en los lances literarios) salió en un billete de 200.

Lo siento, diputado, es lo único que traigo: si le sirve lo pongo a su disposición.

El diputado, muy sonriente, se lo guardó en el bolsillo y tras despedirse, abordó su vuelo.

Entonces desperté pensando:

¡Qué idiota soy! Mira que prestarle dinero a un político: aunque soñado, ese billetito de 200 pesos no lo vuelvo a ver en mi vida.

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2 comentarios en “Préstame mil pesos

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