Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Mi mamá le había declarado la guerra a mi tablet. Apenas me veía tecleando mensajitos, animado y feliz, cuando ella intervenía para decirme:
—Hijo, pareces un adolescente con esa porquería. Se te van a secar los ojos. ¿No te da vergüenza estar todo el día con ese juguetito? Continuar leyendo
