Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Los días de lluvia son soñadores: entretejidos de nostalgia y pincelados con desdibujados fantasmas que acechan en la bruma nos invitan al recogimiento, a hablar en susurros o a buscar un rincón melancólico en el que no falte un cedro libanés, un cuervo y una banca de bronce llena de verdín. Continuar leyendo
