Por: Elko Omar Vázquez Erosa
Jaime despertó con la conciencia de haber conocido en su sueño a una mujer bella y misteriosa. Tenía su número telefónico presente en la memoria. Quizá de broma o debido a una esperanza inconfesable lo apuntó en una libreta que siempre yacía sobre el buró, para luego levantarse por el desayuno.
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