Exacta relación de los hechos maravillosos acaecidos cuando mi primo Elco debutó en el oficio de sacamuelas

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Mi primo Elco, “Tito” de cariño, se encontraba en el solar de la casa del pueblo en compañía de varios de sus compinches reparando, por centésima ocasión, a “La Chola”, una vieja camioneta pick up o “troka”, como les dicen en Chihuahua; muy a pesar suyo a ese trasto antediluviano le era diferida, una y otra vez, una merecida jubilación y gimoteante y todo aún era capaz de trasladar enormes haces de leña, pacas de alfalfa, chanchos y hasta piedras, ello a pesar de los bárbaros tratos que recibía por parte de mi primo, como en aquella ocasion cuando se quedó sin gasolina y Tito la obligó a continuar su camino hasta el rancho a punta de diáfano, en medio de un concierto de tosidos, emitiendo humaredas y sacudiéndose como una revolvedora de cemento. Continuar leyendo