Por: Juan Manuel Campos Ornelas
I
El reloj despertador sonó a las 2:30 a.m., era la hora de dejar Internet e irse a dormir ya que al día siguiente entraba a las 8:00 a.m. a trabajar… y los ojos le ardían. Continuar leyendo
Por: Juan Manuel Campos Ornelas
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El reloj despertador sonó a las 2:30 a.m., era la hora de dejar Internet e irse a dormir ya que al día siguiente entraba a las 8:00 a.m. a trabajar… y los ojos le ardían. Continuar leyendo