Ecce homo

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Dicen las malas lenguas, y de esas hay muchas, que Sócrates, un plebeyo insufrible y gritón al que le gustaban los jovencitos y despreciaba a su mujer por fea y gruñona (si bien la pobre Xantipa llevaba adelante, de alguna manera, la modesta casa del interfecto), se dice pues, que una vez afirmó, categórico: Continuar leyendo