Por: Jesús Chávez Marín y Elko Omar Vázquez Erosa
I
Tía Esperanza me llamó histérica. Yo era un estudiante pobre y arrimado en aquella vieja casona destartalada. Tía Esperanza estaba aterrorizada porque la tapa de la taza del baño se agitaba y ella cayó desmayada. Una rana con un ojo saltó del váter, y me dijo: Continuar leyendo
