23/67 Parecías una estatua (Arpegios y fantasmas)

Por: Elko Omar Vázquez Erosa

Parecías una estatua
entre los rumores de la fiesta
y siempre en la memoria
como tal.

Después de ti
me fui cargando de tiempo
y fracaso, y a veces
no me reconocía en el espejo.

Sólo me sostuvo la soberbia
—esa virtud luciferina—
y cuando todos me miraban
y reían en secreto
la piel se me fue volviendo hielo.

A veces se clavaban los recuerdos
en mi pecho
y precisaba de un tornado
para llenarme los pulmones;
prendía un cigarro,
me servía una copa
y andaba como bestia encajonada.

Esperaban de mí una palabra
y tú misma aguardabas
algún reproche,
y me fui lejos,
buscando reinos extraviados
en la demencia;
pero encontré una lira
y una corona marchita
de laurel entretejido
con espinas.

Sólo me sostuvo la soberbia
—esa virtud luciferina—
y cuando todos comenzaron
a mirarme con desprecio
te fuiste apagando
y perdiste la gracia
de convocar tormentas,
y tu corte menguaba
y te seguían las alimañas
que se arrastran por el suelo.

Disponible en Amazon
Pulsar imagen

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.